Roberto Antonio Rivalta, un preso que estaba en huelga de hambre en una cárcel de Santa Clara, Cuba, murió el sábado por la noche, según dijeron el domingo grupos del exilio en Miami así como un prominente disidente en La Habana.
Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, dijo a El Nuevo Herald que recibió la noticia de la muerte de Rivalta el sábado por la noche pero que no tenía detalles de las circunstancias del deceso.
Agregó Sánchez que por lo menos una docena de opositores locales fueron detenidos por agentes de la policía cuando estos se dirigían el sábado por la noche a la casa de Rivalta para asistir al velorio. El sepelio fue el domingo por la mañana, dijo Sánchez.
La muerte de Rivalta fue anunciada por varios grupos en Miami incluyendo el Comité Internacional de Ex Presos Políticos Cubanos y el Directorio Democrático Cubano.
Según estos grupos, obtuvieron la información de la muerte de parte de la Coalición Central Opositora.
El Directorio Democrático Cubano, en su sitio web, tenía un comunicado con detalles del caso, basados en información proporcionada por disidentes.
La Coalición Central Opositora (CCO), coalición de la resistencia interna cubana en el centro de la isla, denunció [en la tarde del sábado] la muerte del preso Roberto Antonio Rivalta Junco, quien inició una huelga de hambre clamando por su inocencia, de acuerdo a Damaris Moya Portieles, presidenta de la CCO, según el relato del directorio. El Mayor Luis Alcántara, director de Cárceles y Prisiones de Villa Clara y quien conocía del caso es el responsable final de la muerte de Rivalta Junco.
Según el documento, Rivalta, que se encontraba enfermo y le faltaba un pulmón, falleció en el hospital de Guamajal. Hasta el viernes, las autoridades lo habían mantenido en la prisión preventiva La Pendiente en el kilómetro 2 ½ en Santa Clara, en una celda tapiada, sin atención médica, según el documento.
El sábado el médico de la prisión lo remitió para el hospital Arnaldo Milián Castro pero no fue trasladado, agrega el comunicado.
En lugar de llevarlo para el hospital Arnaldo Milián lo llevaron para el hospitalito de la cárcel de Guamajal donde no hay ningún tipo de recurso, según dice el comunicado citando a Moya Portieles.
Doraida Junco Agüero, madre del fallecido, informó al Directorio Democrático Cubano que su hijo permaneció en huelga de hambre durante 38 días exigiendo su libertad ya que se encontraba detenido injustamente y sin proceso judicial.
Según el comunicado, Junco Aguero también dijo: Me lo dejaron morir en la prisión. El llevaba treinta y ocho días plantado porque lo estaban acusando de un delito que él no estaba sancionado por ese delito, porque a él no lo han llevado a juicio ni nada. Lo tenían allí bajo prisión preventiva. Y estaba en huelga






























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