Para un padre no hay dolor más devastador que la muerte de un hijo. El domingo, José Francisco Caragol Jr., hijo del veterano concejal de Hialeah, José Caragol, murió pese a que dio una valerosa batalla contra el cáncer. Tenía 51 años.
“A quienes pierden a un padre lo llamamos huérfano. Para el padre que pierde un hijo no hay palabra”, dijo Caragol. “Es un dolor inmenso. A veces la vida no tiene lógica”.
Hasta enero, José Caragol Jr., popularmente conocido como Joe, cumplió una destacada trayectoria policial de 27 años. Durante los últimos siete coordinó el Servicio de Administración de Emergencias de de Hialeah, responsable de enfrentar situaciones de crisis y desastres naturales en esa ciudad.
El alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, destacó la eficiencia con la que Joe condujo ese servicio.
“El fue el responsable de crear, organizar y traer un respeto inmenso a nuestro servicio de emergencias”, aseguró Hernández. “Además era un guía para otras municipales. Muchos lo llamaban para saber cómo actuar y seguir sus sugerencias durante circunstancias difíciles”.
Hernández enfatizó que en el terreno personal, Joe era un gran amigo, un gran padre y posiblemente “uno de los mejores oficiales de la policía que he conocido en mi vida”.
Además de su padre, a Joe le sobrevive su hijo Anthony Thomas, de 4 años. También sus hermanas Silvia María, Viviem Marie, María Aurora.
El concejal Caragol indicó que durante el 2012 Joe sufrió permanentes dolores de espalda, por lo que acudía a tratarse a un quiropráctico. En noviembre, poco antes del Día de Acción de Gracias, lo que aparentaba ser un cuadro de insoportables dolores lumbares lo llevó a atenderse de urgencia en un hospital, donde le fue diagnosticado cáncer en estado avanzado en el páncreas y en el hígado.
El vocero de la policía de Hialeah, Carl Zogby, dijo que la enfermedad tomó por sorpresa a todos en el departamento.
“Se le dio muy poca expectativa de vida, pero Joe valerosamente se sometió a un tratamiento radical”, dijo Zogby. “No lo hacía sólo por él, sino por su pequeño hijo. Después de que lo diagnosticaron siguió viniendo a trabajar, pero luego se dio cuenta que no podía seguir cumpliendo con sus funciones. El era un gran hombre, un empleado que no era de hacer su trabajo a medias”.
En enero de 1986, Joe se unió a la policía de Hialeah como agente de patrulla y sirvió en varias unidades, entre ellas la de investigación de robos y antinarcóticos hasta que en el 2006 asumió el reto de organizar el servicio de emergencias. Además fue un gran aficionado a los deportes, en particular del football y de la lucha libre.
“Una vez ganó un enfrentamiento de lucha libre con la clavícula partida”, recordó Caragol. “Desde niño tenía una personalidad luchadora, siempre fue un tipo decidido, firme”.
El velorio se realizará este miércoles en el Vista Memorial, en el 14200 de la avenida 57 del noroeste, en Miami Lakes.



























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