Los cubanos cinefuegueros pueden estar orgullosos de un poeta de su región que ha sabido ganarse el respeto de sus pares con cada libro que ha publicado: Reinaldo García Ramos.
Habiendo sido uno de los fundadores de Ediciones El Puente, una prestigiosa iniciativa del poeta José Mario en Cuba, el único libro de poesía de García Ramos en La Habana fue Acta, en 1962, ya que El Puente cesó de publicarse en 1965.
El escritor se marchó cuando pudo de la isla, por el éxodo del Mariel, en 1980, y se radicó en Nueva York, donde trabajó como traductor de las Naciones Unidas durante 12 años, y como editor de diversos órganos de prensa. Uno de ellos fue la principalísima y legendaria revista Mariel, en la que colaboró con Reinaldo Arenas y Juan Abreu.
DE NUEVO EL KOUBEK CENTER
La presentación reciente de su libro Rondas y presagios (Obra poética 1969- 2012) (Editorial Silueta) en el renovado Koubek Center del Miami Dade College, que coordina Arturo Morell, tuvo como presentadores a Juan Carlos Valls y Rodolfo Martínez Sotomayor, director de la editorial.
Morell se refirió inicialmente al espacio con libros a la venta, en una antigua oficina del Koubek, que sirvió para la reunión. Anunció la apertura de dos black boxes para ofrecer temporadas de teatro, además de la galería de arte que teníamos a la vista, ya con una bella exposición. Allí se impartirán también clases de periodismo y de otras materias, como la danza, que estuvo festejada con mariachis en una descarga posterior a la presentación. El Auditórium está también en proceso de restauración, y cuando esté listo se podrá usar para conciertos y otras presentaciones.
Sobre García Ramos habló su editor, diciendo que tiene “una jerarquía que merece respeto, que lo distingue de aquellos que están dando los primeros pasos en el mundo de las letras”. El pudor con que se le acercó cuando lo conoció, se debía a que se daba cuenta de esa realidad. El azar los juntaría luego, porque fue el primer presentador de la editorial Silueta cinco años más tarde, y también los acercaría después la muerte del amigo que los presentó, Carlos Victoria.
“En su proyecto unipersonal, la revista digital de poesía Decir del agua, titánica labor que realizó durante seis años, pudo mantener sin decirlo ese mismo postulado plasmado en el primer número de Mariel, que decía: ‘Rechazamos cualquier teoría política o literaria que pueda coartar la libre experimentación, el desenfado, la crítica y la imaginación, requisitos fundamentales para toda obra de arte’ ”, dijo Sotomayor. “Las únicas armas de Reinaldo habitan entre los versos, en la combinación acertada de los sonidos, en las agradables resonancias”.
Valls afirmó que este libro es en esencia el resumen de una vida que no se dejó conquistar por las rasgaduras, que se puso a salvo de la idolatría. “Cuanto queda de nuestras vidas es la literatura”, dijo. Para clasificarlo no dio fechas, ni nombres, ni artefactos de generaciones, porque para él la poesía trasciende todo eso. Y se atrevió a leer –él también– un poema, La mano de madera.



























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