Sur de la Florida

Miami-Dade

Condominios en La Pequeña Habana pasaron inspección pese a deterioro

 

msanchez@elnuevoherald.com

Menos de cuatro años antes de que se hundiera el piso de la sala de uno de los condominios en el complejo Havana Palms, la Ciudad de Miami aceptó la certificación de una firma privada de ingenieros que afirmaba que la estructura era segura.

Lo que los ingenieros de la firma no verificaron cuando realizaron la inspección en el verano del 2009 es que, meses antes, los residentes del complejo habían denunciado los daños estructurales en los edificios ante la Ciudad de Miami. De hecho, un inspector municipal concluyó entre abril y junio de ese año que los propietarios debían reparar las vigas de madera debajo de los pisos para garantizar su seguridad. Estos arreglos nunca se hicieron.

Los reportes del inspector municipal eran récords públicos. Pero los ingenieros de la firma GNP Engineering Group, Inc., de Miami, no los leyeron antes de certificar la seguridad de la estructura y del sistema eléctrico del complejo en el 960 SW Second Street, según documentos que forman parte de una denuncia formal contra uno de los ingenieros ante una junta estatal de profesionales.

No fueron los únicos.

Mariano V. Fernández, el director de Construcciones de Miami, aceptó el reporte de GNP en diciembre del 2009, sin hacer preguntas. Aparentemente, él tampoco sabía que sus propios inspectores habían encontrado problemas estructurales de los edificios.

“Cuando recibo un reporte firmado y sellado por un ingeniero profesional de la Florida, tengo que aceptar su palabra”, dijo Fernández. “No puedo cuestionar la autoridad que les ha otorgado el Estado”.

Esta falta de comunicación ha servido para aumentar la frustración de los vecinos que, por años, habían pedido ayuda de la Ciudad y el Condado por la deteriorada condición de los condominios que compraron con financiamiento público entre el 2006 y el 2009.

“La verdad es que no entiendo cómo se pudo haber aprobado la certificación cuando hay casos abiertos para realizar arreglos estructurales. Por favor explica esto”, escribió Daniel Bertolasa, uno de los propietarios, en una carta desesperada a un inspector municipal en abril del 2011. “Me pregunto si un edificio tiene que colapsar para que su departamento responda”.

Eso fue lo que pasó el 10 de enero, cuando se derrumbó el piso en la sala de Reyna García. Afortunadamente, nadie resultó herido. El dramático caso de Havana Palms fue reportado inicialmente por Bernadette Pardo en una columna publicada en El Nuevo Herald.

Los funcionarios municipales dicen que respondieron a las quejas de los vecinos cuando se enteraron de los problemas. En mayo del 2011, Bertolasa escribió otra carta junto con nueve de sus vecinos para denunciar lo que consideraban una falta de respuesta adecuada por parte de las autoridades. Esta carta llegó a la atención de Fernández, entre otros funcionarios municipales y condales.

A raíz de esta ola de críticas, Fernández envió a un inspector a revisar al complejo, donde encontró que los pisos en algunos condominios se sentían “esponjosos” debido a problemas con la base de la estructura. También encontró rajaduras en las paredes y huecos entre el piso y las paredes. Además, el inspector reportó que las antiguas violaciones del 2009 nunca habían sido resueltas.

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