BOXEO

Guerrero cubano baja la guardia y habla de su dura batalla interior

 
 

YUNIER DORTICOS.
YUNIER DORTICOS.

JEBRO@ELNUEVOHERALD.COM

No hay entrevista con Yunier Dorticós que no comience con un pedido especial de parte del boxeador: “Por favor, primero que todo déjame enviarle un saludo a mi hija Nicole Andrea. Quiero que sepa por todas partes cuanto la amo. Ahora está en Tampa, pero siempre la llevó el corazón y si sigo dándole golpes a la vida y a mis rivales es sólo por ella, únicamente por ella’’.

Dorticós, que este viernes debe regresar al cuadrilátero luego de un año y dos meses de inacción para enfrentar en Boxeo Telemundo al estadounidense Willie Herirg, ya no suele tener aquellos ademanes de quien va por el mundo sin importarle lo que suceda, ni la arrogancia del joven guerrero que no repara en esas pequeñas cosas del alma. Todo parece indicar que el crucero es un hombre cambiado por esos golpes invisibles, los que más duelen y perduran.

Luego de un incidente de violencia doméstica, la carrera de Dorticós estuvo a punto de terminar. Estuvo en prisión, pasó largos meses de probatoria y todavía asiste a una consejería para dominar los explotes de personalidad; peor aún, perdió la relación con la madre de su hija de poco más de dos años, y ahora trata de recomponer los pedazos de su existencia con una ferocidad contenida, pero con la esperanza del penitente.

Nunca se te criticó la fortaleza física, pero luego de tus problemas, ¿cómo anda la mental?

“Mejorando, creciendo, gracias a Dios me han rodeado de gente buena, que me cuida, tengo un psicólogo que me ayuda y un entrenador como Pedro Luis Díaz que se preocupa mucho por mi bienestar. Además, voy a una escuela para controlar la personalidad donde una profesora hace maravillas. Todo es un proceso, pero creo que vamos avanzando y la posibilidad de darle un vuelco positivo a esta triste historia está ahí. Sólo queda que yo siga poniendo de mi parte’’.

¿Cuándo estuviste en prisión creíste que todo había terminado?

“No te voy a mentir. Llegué a creerlo, pensé que estaba acabado como boxeador, como hombre, pensé que no servía para nada. Después de todo lo que hice…, pero ahora me doy cuenta de lo importante que es tener a tu esposa al lado, a tu familia. La vida es así de altas y bajas. Todavía, a veces, me entra un poco de depresión, pero va en retirada y una nueva luz nace ante mis ojos’’.

¿Cómo es la relación con tu ex esposa?

“Hicimos las paces por el bien de la niña y ojalá algún día el destino nos regale una nueva oportunidad. Tiempo al tiempo’’.

¿Qué te dice que realmente has cambiado?

“Mira, antes yo entraba al ring como una fiera, sin pensar. No por gusto tengo 13 nocauts en 13 peleas, y a veces el boxeador que hay en mi olvidaba las barreras entre la vida en las cuerdas y la vida en la vida. Ahora he aprendido a mantener la furia en el cuadrilátero, pero he encontrado la calma fuera del gimnasio. Esta clase de problemas o te despierta de golpe y porrazo o te hunde en el abismo’’.

Aquí sólo tienes a tu padre, ¿y tu familia en Cuba?

“Han sufrido mucho, porque yo soy el niño lindo de todos. Vine a este país para ayudarlos y mira como me he estancado por mi propia culpa. Todo los días no hago otra cosa que pedir disculpas y decirles que les quiero de corazón. Siempre les digo que me he caído, pero que estoy en vías de levantarme’’.

¿No te preocupa el rival del viernes?

“Eso es lo menos que me preocupa por estos días. Unicamente me importa mi niña. Soy joven, con apenas 26 años y tengo un mundo por delante. Ahora, estoy consciente de que no tengo margen de error. Caer en desgracia es cuestión de minutos, crear una buena reputación dura toda una eternidad’’.

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