A pocas horas de cumplirse 118 años del inicio de la última guerra de independencia de Cuba contra el dominio español, el 24 de febrero de 1895, una gesta que inspiró a poetas y trovadores de dentro y fuera de la isla, el musicógrafo cubano Cristóbal Díaz Ayala presentará ¡Oh Cuba hermosa!: el cancionero político-social de Cuba hasta 1958 (Editorial Musicalia, 2013).
La actividad se efectuará hoy viernes a las 8 p.m. en la librería Books & Books de Coral Gables con el patrocinio del Cuban Research Institute (CRI), de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).
Con el propósito de esclarecer ciertas aseveraciones sobre la materia el investigador consultó parte de las 100,000 grabaciones de la colección de música cubana que donó a FIU hace dos años que incluye libros, fotografías y, entre otros materiales, un cancionero preliminar compilado por él, cuyo resultado vertió en 867 páginas.
Existe la tendencia a afirmar que la música del Caribe sólo sirve para bailar y que la letra no tiene importancia, algo que es incierto, explicó Díaz Ayala a El Nuevo Herald desde la biblioteca de FIU. Otra razón por la que decidí escribir el libro fue para dejar claro que la canción de contenido político-social no comienza en Cuba con el Movimiento de la Nueva Trova, en la década de 1970.
Tal como suscriben los estudios del etnógrafo Fernando Ortiz (1881-1969) al ubicar la semilla del género, el investigador se remonta a los areitos, el canto de los aborígenes de la isla. Luego se detiene en los finales del siglo XVIII, cuando aparece el punto cubano, una composición basada en las improvisaciones de los poetas repentistas que narraban la vida cotidiana y los sucesos históricos.
Era el equivalente de la cartilla de los analfabetos, comenta, citando Las despalilladoras, una canción dedicada a las mujeres que desempeñaban esa función en las tabaquerías de antaño. Por fortuna, a principios del siglo XX una compañía norteamericana grabó muchas décimas, que en algunos casos denunciaban la presencia de Estados Unidos en Cuba.
Aunque Díaz Ayala, de 82 años, considera que unos de los períodos más fecundos de la canción patriótica cubana corresponden a las temporadas de los teatros Alhambra y Martí, donde se representaron sainetes que comentaban lo que no salía en los periódicos, también tiene en cuenta que durante la guerra del 1895 se produjo un enfrentamiento musical entre poetas improvisados surgidos en las tropas mambisas y en las españolas.
Cuando finalizó el conflicto parte de estas décimas se publicaron en Cuba por la editorial La Moderna Poesía.
En los dos tomos de ¡Oh Cuba hermosa! aparecen cerca de 200 canciones compuestas entre las postrimerías del siglo XVIII y el último año de la Cuba republicana. Sin contar los 500 títulos a los que el autor hace referencia.
La portada reproduce una ilustración de la revista Carteles, firmada por Andrés García Benítez, correspondiente a un número publicado en la década de 1940, en la que aparece una mujer tocada con el gorro frigio.





























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