En estado de gracia. Así parece ir por la NBA el Heat de Miami, demoliendo a cualquier rival que se interponga en el camino hacia los playoffs al son de una racha de nueve triunfos consecutivos y con un LeBron James que doblega las defensas rivales como si no tuviera otro objetivo que recordarle al mundo que no existe, en este momento, otro jugador de su talento.
Si algo le faltaba a este equipo era demostrar que no sólo podía brillar en la Arena American Airlines sino que podía ganar de manera consistente más allá de los confines de Miami, algo que ha logrado con triunfos a domicilio en Oklahoma City, Atlanta y Chicago. ¿La próxima víctima de la gira? Responde al nombre de Sixers y el cadáver podrá encontrarse este sábado en la noche en Filadelfia.
Ahora, más que nunca, el Heat parece un equipo destinado a defender el título.
“Todos teníamos esta vision sobre cómo el iba a funcionar, pero no existe límites para lo que queremos’’, apuntó Chris Bosh al final de la paliza contra los Bulls el jueves. “Estamos seguros de que podemos mejorar juntos. Nuestra defense puede ser superior. Si deseamos ganar en la postemporada, tiene que ser así’’.
Y mientras Miami intenta esa mejora, sigue poniendo distancia entre sus perseguidores en la Conferencia Este al punto que parece escaparse y asegurar el primer puesto de cara a los playoffs. Filadelfia, para poner un ejemplo, se encuentra a 16 choques de distancia de los líderes y, de la manera en que se comporta por estos días, todo parece indicar que la brecha aumentará en breve.
Los Sixers luchan a brazo partido por ocupar la octava y última plaza a la fiesta de mayo, que por el momento pertenece a los Bucks de Milwaukee, en una temporada que sólo ha servido para medir la regresión del conjunto dirigido por el técnico Doug Collins luego de la partida a los Nuggets de Denver del único jugador que podía considerarse una estrella: Andre Iguodala.
Para empeorar las cosas, el hombre que se veía como el salvador de la franquicia –aunque muchos lo dudaban de inicio-, el centro Andrew Bynum, padece de una lesión en sus rodillas que la sacado de circulación durante toda la campaña, mientras que otros jugadores de la talla de Jrue Holliday, Thaddeus Young y Jason Richardson también han padecido de ataques de mala salud en largos períodos.
Filadelfia es de los peores conjuntos del Este a la hora de defender dentro de la zona interior y el departamento de captura de rebotes, sin la presencia del gigante Bynum, da constantes señales de alarme y fracaso.
Ante este cuadro, Miami no debiera tener mayores preocupaciones salvo el peligro de la autocomplacencia que en ocasiones suele rondar a los reyes vigentes de la NBA, pero esto suena a crónica de una muerte anunciada, la de los Sixers.




























Mi Yahoo