El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia firmado en mayo ya ha comenzado a rendir sus frutos y el intercambio de productos entre los dos países ha alcanzado niveles récord, mientras Bogotá se apresta a realizar grandes inversiones en infraestructura lo cual representa una gran oportunidad para los inversionistas estadounidenses, dijo el viernes el subsecretario norteamericano de Comercio Internacional, Francisco Sánchez.
“Esto va a ser muy importante para las relaciones con Colombia”, expresó Sánchez en una entrevista con El Nuevo Herald. “En el 2011, las exportaciones estadounidenses a Colombia estaban cerca de $14,000 millones; el año pasado llegamos a los $16,000 millones”.
Según datos del Departamento de Comercio, el intercambio bilateral totalizó $37,400 millones en el 2011, con las importaciones colombianas sumando $23,100 millones.
El acuerdo, que entró en vigencia el pasado 15 mayo, eliminó los aranceles de un 80 % de los productos de ambos países, al tiempo que el restante 20 % tiene ser previsto desaparecer gradualmente en el transcurso de 10 años.
Pero los resultados del 2012 son solo el comienzo de una cada vez más fructífera amistad, dijo el subsecretario al resaltar las grandes oportunidades que emergen en el horizonte.
Washington prevé que las exportaciones estadounidenses hacia Colombia eventualmente aumenten en unos $11,000 millones, al tiempo que las empresas locales también podrían beneficiarse de las inversiones en infraestructura que planifica Bogotá.
“La administración [del presidente Juan Manuel] Santos ha anunciado que va a invertir $26,000 millones en infraestructura, planes que brindan oportunidades para empresas estadounidenses para participar en esos proyectos”, comentó.
Entre los sectores estadounidenses que están beneficiándose con el TLC firmado con Colombia están el sector automotriz, no solo autos sino también el dedicado a la venta de repuestos, el sector de alta tecnología y el de consumo.
El efecto para Colombia es doblemente positivo, comentó el subsecretario, al señalar que el país sudamericano no solamente se beneficia de la eliminación de los aranceles, sino también por la eliminación de la incertidumbre en torno a la continuidad de las ventajas que brindaban la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga (ATPA).
Ese programa, que brinda un tratamiento especial a aquellos países que colaboran con la lucha contra las drogas, debe ser renovado anualmente, lo que generaba cierto grado de incertidumbre, dijo.
“Lo más importante para Colombia es que [el TLC] le brinda una mayor certidumbre. Colombia venía disfrutando los beneficios del ATPA, pero no había garantías de que esas ventajas serían extendidas de un año al siguiente, y de hecho, el Congreso se tornaba cada vez más limitado en la expansión de los períodos de tiempo del programa”, expresó.
“[El acuerdo] es un elemento que va a atraer más inversiones y, dado que Colombia ha sido muy agresiva en la búsqueda del Tratado de Libre Comercio con otros países, todos esos acuerdos convierten al país en un lugar muy atractivo para invertir”, sostuvo.
Brasil es otro país que representa una gran oportunidad para los negocios estadounidenses, dijo el subsecretario al resaltar que se trata de un mercado con una población de más de 200 millones de personas.
También se trata de un país que prevé estar produciendo cerca de cuatro millones de barriles diarios de petróleo para el 2020, y que realiza masivas inversiones, estimadas en unos $500,000 millones, durante los próximos cuatro o cinco años.
Esas inversiones y planes de expansión de la industria energética también representan oportunidades que las empresas estadounidenses pueden aprovechar aún cuando los dos países no disfrutan actualmente de un TLC.
De hecho, Brasil aun cuenta con significativas barreras comerciales.
Pero por el momento, las trabas comerciales brasileñas están favoreciendo a los negocios del sur de Florida, dijo el funcionario.
“Florida se beneficia de alguna de esas tendencias proteccionistas de Brasil porque los brasileños vienen a Florida y compran todo lo que está bajo el sol”, comentó el subsecretario.
“Pero creo que Brasil y nosotros mismos estaríamos mejor servidos si comienzan a reducir las barreras comerciales que ellos tienen”, dijo.




























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