MONTEVIDEO -- El presidente uruguayo José Mujica enfrenta una crisis en su gobierno, dividido entre quienes promueven una mayor redistribución de la riqueza, tras diez años de crecimiento, y quienes defienden la política económica más ortodoxa que mantiene la izquierda desde su llegada al poder en el 2005.
A poco de cumplir tres años en el poder, el propio Mujica admitió esta semana que el gobierno atraviesa una crisis, luego de que la Suprema Corte de Justicia declarara inconstitucional un impuesto a las grandes extensiones de tierra promovido por el mandatario e inicialmente rechazado por su ministro de Economía Fernando Lorenzo.
Tras el revés, Mujica aseguró que el Ejecutivo buscará un plan alternativo pero que la esencia del impuesto se mantendrá, mientras que el vicepresidente Danilo Astori reclamó públicamente que el gobierno respete la autoridad de Lorenzo, seguidor de su línea económica, construida desde la llegada del izquierdista Frente Amplio (FA) al poder en 2005, de la mano de Tabaré Vázquez.
La crisis puso de nuevo en el tapete las diferencias entre el equipo económico e integrantes de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de la Presidencia, más cercanos políticamente a Mujica y defensores de una política con énfasis en una más rápida distribución de la riqueza.
“Si hay dos equipos económicos el presidente tendrá que elegir por uno de ellos”, advirtió a periodistas el senador Rafael Michelini, del grupo de Astori.
El ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro, sostuvo por su parte en declaraciones a la prensa que “no existen dos bandos” en el gobierno, “es falso”.
Acusó además que hay un “traidorzuelo (en el gobierno) que le está pasando información a la prensa con el fin de conseguir ciertos objetivos que son divisionistas”.
Para Juan Carlos Doyenart, analista político y director de la consultora Interconsult, lo que hay es “una lucha por el poder interno en el FA entre dos grandes corrientes, que tiene una expresión clara en la parte económica”.
“En sus primeros cinco años de gobierno el FA caminó con buen pie porque se dedicó a cambios de tipo social y en el área social había acuerdos”, dijo a la AFP. “Pero este segundo gobierno tenía que hacer reformas económicas, y en esa parte hay visiones del mundo y del país muy distintas”.
Según el analista, Uruguay refleja un debate que ha tenido la izquierda en todo el mundo y que enfrenta al “astorismo, con una visión de tipo más socialdemócrata, de mantener equilibrios fiscales y controlar el gasto, contra una visión de reparto de la riqueza, de sacarle más a los que tienen más para darle a quienes tienen menos”.
“Mujica es más partidario de la segunda visión pero también es un hombre muy pragmático, creo que va a primar su pragmatismo para evitar una ruptura”, evaluó.
“Uruguay gobernado por el FA ha sabido aprovechar oportunidades, pero fue desde el principio en base a la credibilidad que se generó hacia el exterior en base a una política económica que daba esas garantías”, advirtió Doyenart.
“Eso tiene nombre y apellido y es Danilo Astori. Si el equipo económico renuncia, es una crisis de credibilidad muy importante”.
En ese marco, resurgió la figura del expresidente Tabaré Vázquez, quien se reunió con Mujica y Astori en los últimos días para destrabar la situación.
Aunque aún no ha oficializado su candidatura a la presidencia en las elecciones de 2014, Vázquez es considerado el candidato más probable de la coalición de izquierda, tras recibir el apoyo explícito de varios sectores.
“El que está más interesado en una solución es Tabaré Vázquez, porque esto puede afectar su futura candidatura. Y sin Vázquez las posibilidades del FA disminuyen” en las próximas elecciones, sostuvo Doyenart.
Las gestiones de Vázquez parecen haber dado frutos. Este viernes Mujica buscó poner paños fríos a la crisis, indicando en su audición radial semanal que si bien “existen nubarrones”, “no hay crisis, ni noticias, ni chismes que nos puedan rendir”.
“Hay que cerrar filas porque el país no sabe de explicaciones sino de resultados”, sostuvo, ratificando que mantendrá el rumbo de la política económica.
Por su parte, el sector que lidera Astori, el Frente Líber Seregni, ratificó su respaldo al vicepresidente pero se manifestó dispuesto a discutir sobre política económica.





























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