Ella fue la niña prodigio que a los 14 años de edad, una estatura de cuatro pies y 11 pulgadas y un peso de 86 libras, se convirtió en la primera gimnasta de la historia en alcanzar una puntuación perfecta. Con su hazaña ubicó su nombre en el altar sagrado de los Juegos Olímpicos.
Nadia Comaneci nació el 12 de noviembre de 1961 en Onesti, Rumanía. Se inició en la gimnasia a los seis años de edad de edad, siendo sus entrenadores Bela Karolyi y su esposa Marta, quienes más tarde se trasladaron a Estados Unidos.
La primera competencia internacional para Comaneci llegó en 1975, en el campeonato europeo celebrado en Skien, Noruega, donde conquistó tres medallas de oro y una de plata.
Participó en otros torneos que le sirvieron como prueba de fuego para las olimpiadas de 1976, incluyendo la Copa América donde ejecutó el primer salto de una mujer en el doble mortal de espalda.
Llegó la cita de Montreal y la rumana estaba lista para besar la gloria.
¡Y qué gloria! Ocurrió el 18 de julio de 1976. En seis eventos, Comaneci ganó cinco medallas; tres de oro en general individual, paralelas asimétricas y barra de equilibrio, una de plata en general por equipo y otra de bronce en ejercicio de suelo.
En 26 segundos, Comaneci alteró el curso de la historia de la gimnasia pues ni los marcadores estaban preparados para tal hazaña. Volando desde la barra baja hacia la alta y repitiendo el movimiento cinco veces, mostró un arte jamás visto. Y cuando su ejercicio llegó al final luego de un giro completo y una media vuelta, los jueces no tuvieron otra opción que calificarla con un 10 perfecto, una puntuación que ninguna gimnasta había conseguido.
Comaneci fue la novia de los Juegos. La niña que nadie después quería ver crecer. Ella siempre será la novia de Montreal. Treinta y siete años y nueve Juegos Olímpicos más tarde, su actuación sigue siendo el sueño que desean alcanzar todas las gimnastas.
Comaneci defendió con éxito su título europeo en 1977 y 1979. Logró dos medallas de oro y dos de plata en el Campeonato Mundial de 1978, terminando en cuarto lugar en las barras asimétricas.
Sumó dos preseas de oro y otras dos de plata en los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980. En los torneos de Europa acumuló nueve del metal dorado, dos de plata y una de bronce.
Su última competencia de alto nivel fue el Campeonato Mundial Universitario celebrado en 1981, donde alcanzó cinco medallas doradas.
Nadia se retiró en 1981 en una ceremonia en su honor en la ciudad de Bucarest. Después participó en eventos amistosos en Estados Unidos. Durante este torneo sus entrenadores Bela y Marta se quedaron en Norteamérica, pero Nadia retornó a Rumanía donde sus movimientos fueron vigilados de manera estricta, y aunque viajó con la delegación de su país a los Juegos de 1984 en Los Angeles, tampoco tomó la decisión de permanecer en Estados Unidos.
Trabajó en la Federación de Gimnasia de Rumanía entre 1984 y 1989, ayudando como entrenadora al desarrollo de ese deporte entre la juventud.
En el mes de noviembre de 1989, Comaneci abandonó la delegación de su país con un grupo de atletas rumanas, en una jornada larga de fuga que incluyó estancias en Hungria y Austria, antes de llegar a Estados Unidos, donde se ganó la vida promoviendo líneas de ropa, equipos aeróbicos y vestidos de novia.


























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