En sus cenas de gala anuales, el grupo Americanos pro Justicia Inmigrante por lo general honra a los inmigrantes que a pesar de todo tipo de tribulaciones logran sobreponerse y obtienen asilo o residencia permanente.
Lo que será diferente en la decimaséptima cena anual de la organización el próximo 7 de marzo será una celebración del bipartidismo en momentos que republicanos y demócratas comienzan a trabajar juntos en pos de la polémica reforma migratoria que los ha dividido amargamente por años.
Al Cárdenas, ex presidente del Partido Republicano de la Florida y presidente de turno de la Unión Conservadora Americana, presentará al principal orador de la cena anual, el alcalde de San Antonio, Texas, Julián Castro, quien pronunció la alocución principal de la convención del Partido Demócrata el año pasado.
Arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona debiera ser una prioridad nacional, declaró Castro a El Nuevo Herald.
Por primera vez en mucho tiempo, tenemos la oportunidad de hacerlo bien, dijo Cárdenas, refiriéndose a los esfuerzos incipientes en el Congreso sobre reforma migratoria. Hay una estrecha ventana de oportunidad y todos debemos poner de nuestra parte para ver realizada una reforma migratoria integral.
La representante cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, republicana de Miami, también recibirá honores en la cena por su apoyo por largo tiempo a la reforma migratoria.
Me siento honrada de ser reconocida por cualquier pequeña contribución que pudiera haber hecho hacia el noble objetivo de ayudar al gran número de personas que buscan la libertad y la oportunidad, dijo Ros-Lehtinen. Americanos pro Justicia Inmigrante ha estado luchando sin parar por la reforma migratoria integral y el duro trabajo de los miembros de esta importante organización está dando sus frutos.
La cena en el Hotel Intercontinental del downtown de Miami tiene lugar en momentos en los que la Casa Blanca y el Congreso están incrementando sus esfuerzos por ofrecer algún tipo de reforma migratoria este año, un proyecto de ley que legalizaría a los inmigrantes indocumentados, cuyo número se estima oficialmente en 11.5 millones.
La semana pasada, la Casa Blanca reconoció que ha preparado su propio proyecto de ley de reforma migratoria que concedería a todos los indocumentados que no tengan antecedentes penales estatus legal temporal y después de verificaciones subsecuente, pago de honorarios y de impuestos atrasados, podría solicitar residencia permanente después de ocho años.
El mes pasado, un grupo de ocho senadores republicanos y demócratas anunció una propuesta de reforma migratoria bipartidista bajo la cual todos los indocumentados podrían obtener estatus temporal, y residencia sólo después que estén en vigor duros controles fronterizos, y los indocumentados pagan multas, impuestos atrasados y aprenden inglés. El proceso podría demorarse unos 10 años.
Mientras que las dos propuestas parecen similares, algunos legisladores republicanos, entre ellos el senador cubanoamericano Marco Rubio de la Florida, que co-patrocinó el plan bipartidista del Senado, criticó la oferta de la Casa Blanca.






























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