En Bal Harbour, una villa que informó de 34 delitos graves y cero arrestos durante los primeros seis meses del 2012, un puñado de agentes de policía asignados a una unidad élite reportó cada uno cientos de horas extra el año pasado, con lo que casi duplicaron sus salarios y aumentaron sus pensiones en una forma que el gobierno federal ha llamado inflada y abusiva.
En una villa con tan pocos delitos graves, entonces ¿por qué hay policías que hacen tanto tiempo extra?
La respuesta es que los agentes se asignaron a la unidad de Vicio, Inteligencia y Narcóticos (VIN) del departamento, cuyos miembros viajan por todo el país, asociándose con otras agencias para investigar el narcotráfico y lavado de dinero mucho más allá de los límites de la villa.
Cuando los policías confiscan el dinero, este va al gobierno federal, que envía parte del mismo a los departamentos locales de policía involucrados en la operación.
La unidad de Bal Harbour, actualmente bajo investigación del Departamento de Justicia, se convirtió en una máquina de efectivo de grandes proporciones, al confiscar millones de los chicos malos, y obtener de regreso grandes cantidades de dinero de los federales. En el 2011, el pequeño departamento de polícía recaudó $5.1 millones en confiscaciones federales, más que cualquier otra agencia del cumplimiento de la ley en la Florida.
Partes de eso se regresaron en tiempo extra $225,000 sólo el año pasado para seis agentes que cumplían las condiciones para el tiempo extra dentro de la unidad VIN a pesar de la advertencia explícita de la procuraduría de la villa en enero del 2011 de que el dinero no se podía usar para ese propósito.
Algunos expertos en justicia criminal consultados para esta historia se burlaron de la idea de que un departamento de policía que presta servicio a una villa de unos 2,500 residentes debe involucrarse en investigaciones de lavado de dinero y narcotráfico por todo el país.
A menos que esta sea una ciudad que esté llena de traficantes mexicanos de cocaína, entonces no hay justificación dijo Dennis Kenney, un ex agente de policía y actualmente profesor en el College John Jay de Justicia Criminal en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Suena como un fraude.
Parece que estos tipos tienen funcionando su propio negocito y tienen su propia fuente de financiamiento que ellos estaban creando, agregó. Una pequeña empresa privada recolectando en los fondos federales. Esto tiene muy poco que ver con la ciudad y muy poco que ver con el trabajo policial.
Bal Harbour, un opulento enclave frente al mar conocido por sus trampas para atrapar conductores que van a exceso de velocidad y su lujoso centro comercial, Bal Harbour Shops, no tiene muchos problemas de droga, ni de ningún otro tipo de delito, de acuerdo con estadísticas que lleva el Departamento de Policía de la Florida.
De los 34 delitos reportados durante los primeros seis meses del 2012, 31 fueron hurtos y tres fueron robos con allanamiento de morada. No hubo asesinatos, ni robos a mano armada, ni violaciones, ni robos de autos.
¿Qué fue exactamente lo que hizo la unidad VIN? Aparte de generar dólares y horas extra, no está claro.
En tres años de operaciones, los miembros de la unidad no hicieron un solo arresto relacionado con lavado de dinero, y no presentaron informes investigativos ni casos para ser procesados, según la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia.
El jefe de la policía Thomas Hunker, quien creara la unidad en el 2003, fue suspendido con sueldo por la villa hasta que se termine la investigación.
Hunker no quiso hacer declaraciones para esta historia, pero su abogado defensor por lo criminal, Richard Sharpstein, dijo que los agentes de la unidad VIN se ganaron sus horas extra viajando a otras ciudades para hacer investigaciones, llevando a cabo vigilancia, y recogiendo y contando dinero.
Sus horas extraordinarias provienen de incautaciones y confiscaciones, dijo.
Aparte de los problemas con las horas extra, los agentes federales han alegado conducta impropia por parte de Hunker, incluyendo sospechas de que él llevó a cabo consultas no autorizadas de bases de datos criminales a nivel nacional; influyó de manera impropia en arrestos y juicios; y recibió regalos de personas que pudieron haber obtenido beneficios de su puesto como jefe de policía.
Además de despertar sospechas en el Departamento de Justicia, las horas alegadas por los policías de Bal Harbour provocaron la perplejidad de la DEA, su asociado investigativo.
De un correo electrónico enviado en mayo del 2011 por un agente de la DEA al capitán Greg Roye de la policía de Bal Harbour: ¡Menos mal que tú y Vargas no tienen que justificar 4,200 horas!! VAMOS, HOMBRE.





























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