El momento más sorprendente al reanudarse el lunes el juicio de deportación del ex ministro de Defensa de El Salvador José Guillermo García ocurrió cuando la abogada del salvadoreño le pregunto a la testigo clave del gobierno federal si era verdad que un cubano exiliado había sido el responsable del asesinato del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero en 1980.
“No, nunca había oído eso”, respondió Terry Karl, la testigo del Departamento de Seguridad Interna (DHS), que está considerada como experta sobre la guerra civil de El Salvador, especialmente los escuadrones de la muerte que operaron con impunidad por años en el país centroamericano. “Había oído que pudo haber estado involucrado un argentino, o un nicaragüense. Pero no un cubano”.
Como evidencia, que fue aceptada por el tribunal de inmigración del downtown de Miami, la abogada de García -- Alina Cruz -- mostró un recorte del ahora desaparecido vespertino Miami News del 26 de marzo de 1980 cuyo encabezado dice: “Funcionarios: exiliado cubano pudo haber asesinado al arzobispo”.
El interrogatorio de Karl por Cruz sobre el recorte de periódico de hace 33 años marcó el momento que atrajo la mayor atención del juez Michael Horn durante el primer dia de la segunda fase del juicio contra García. Se espera que este empiece a prestar testimonio el martes por la mañana.
El juicio que se inició en diciembre, fue suspendido por el juez hasta esta semana debido a problemas técnicos del sistema de traducción así como que la defensa y los fiscales se extendieron más de los esperado en sus interrogatorios.
Momentos después de que Cruz hiciera la pregunta a Karl y mostrara el recorte en el tribunal, Horn llamo a un largo receso, instruyó a la testigo a que leyera con detenimiento el recorte y ordenó a la abogada de García a que distribuyera copias del recorte a los fiscales y al juez mismo.
Cruz explicó después en la corte que su intención no era acusar al exilio cubano del asesinato, sino demostrar al juez -- que es quien decidirá si García es deportado -- que su cliente, cuando era ministro de la Defensa, no tenía control sobre los grupos armados que operaban en El Salvador en aquel entonces.
La estrategia de Cruz es la desacreditar el testimonio de Karl porque está insiste que las fuerzas de seguridad salvadoreñas, bajo el mando de García, fueron las responsables de la mayoría de las atrocidades que se cometieron en El Salvador en aquella época, incluso el asesinato de Romero -- detonante de la peor violencia que sufrió la nación centroamericana durante la guerra civil.
Karl declaró que aunque García quizá no ordenó ningún asesinato, secuestro o tortura de nadie, en última instancia tiene responsabilidad de los abusos y violaciones de derechos humanos en su país porque tenia el mando total de las fuerzas militares y por ende podría haber hecho algo para detener las atrocidades, y no lo hizo.
“Mi opinión es que un gran número de personas trajeron a la atención de García información sobre torturas cometidas por gente que vestía uniformes militares, policías, como la policía nacional o la policía del tesoro, todas controladas por los colegas más cercanos de García”, dijo Karl en respuesta a una pregunta del juez Horn casi al final de la sesión del lunes.





























Mi Yahoo