Sin Raúl Castro, ¿Washington eliminaría el embargo?

 

jtamayo@elnuevoherald.com

Si el gobernante cubano Raúl Castro cumple su promesa de entregar el poder en el 2018, ¿permitirá eso que Washington comience el levantamiento del embargo estadounidense bajo los términos de la Ley Helms-Burton? No es probable.

La Ley Helms-Burton, en efecto, requiere que tanto Fidel como Raúl Castro estén fuera del poder antes de que el gobierno de EEUU pueda certificar que un régimen de transición está en marcha en Cuba y reanudar las relaciones diplomáticas rotas desde principios de 1960.

Raúl Castro anunció el domingo que se retirará cuando su actual mandato de cinco años como jefe del gobernante Consejo de Estado expire el 24 de febrero del 2018, cuando tendrá 86 años. Su hermano Fidel, ahora de 86 años, entregó el poder de manera no oficial después de una cirugía de emergencia en el 2006, y oficialmente en el 2008.

Pero la Helms-Burton, aprobada por el Congreso de EEUU en 1996 para convertir en ley los que habían sido anteriormente decretos de la rama ejecutiva y regulaciones sobre sanciones contra Cuba, contiene otros muchos requisitos para la certificación de un régimen de transición.

“Las condiciones más importantes de la Ley Helms-Burton son la legalización de los partidos de oposición, de los medios de comunicación independientes, el desmantelamiento del aparato de seguridad del Estado y las elecciones libres y justas”, dijo Mauricio Claver-Carone, director del grupo de presión U.S. Cuba Democracy, partidario de las sanciones. “Y esperamos que pueda ocurrir mucho antes del 2018”.

Las requisitos clave de la Ley Helms Burton son: Legalizar todas las actividades políticas, liberar a todos los presos políticos y aceptar las inspecciones internacionales de las cárceles cubanas; abolir el Ministerio del Interior, su rama de la Seguridad del Estado, y los Comités de Defensa de la Revolución.

También es necesario el compromiso de celebrar elecciones libres, justas y supervisadas internacionalmente, 18 meses después de que el gobierno de transición asuma el poder, con la participación de múltiples fuerzas políticas y el libre acceso a los medios de comunicación.

Cuba también debe cesar de interferir las emisiones de Radio-TV Martí y realizar “progresos demostrables” en el establecimiento de un poder judicial independiente, respetar los derechos humanos, permitir los sindicatos y las asociaciones políticas independientes, y la distribución de ayuda exterior a los cubanos.

Las autoridades también deben mostrar avances en garantizar la libertad de expresión y la libertad de prensa”, incluyendo la concesión de permisos a medios de comunicación y compañías de telecomunicaciones privados para operar en Cuba”, de acuerdo con los requerimientos.

Cuba también debe restablecer la ciudadanía cubana a las personas nacidas en Cuba que regresen a la isla, garantizar el derecho a la propiedad privada y tomar medidas para devolver a los ciudadanos estadounidenses las propiedades confiscadas por el gobierno cubano a partir de 1959, o pagar una indemnización.

Por último, la Helms Burton exige que Cuba devuelva a Estados Unidos a todos los prófugos de la justicia estadounidense que viven en la isla, y permitir “el despliegue en toda Cuba de observadores internacionales de los derechos humanos, independientes y sin trabas”.

Algunos cubanos creen que aunque Raúl Castro se retire podría ser sucedido por otro Castro: su hijo Alejandro. En la actualidad es su principal asesor de seguridad nacional y director de una campaña clave contra la corrupción; o su hija, la sexóloga Mariela Castro, elegida por primera vez a la legislatura nacional a principios de este mes.

Y algunos opositores de las sanciones contra Cuba sostienen que la Ley Helms-Burton contiene una clausula que permite que un presidente de EEUU levante o modifique las sanciones de la manera que estime conveniente, aunque el argumento nunca ha sido sometido a prueba.

Robert Pastor, profesor de la American University quien fuera el hombre principal de la administración de Carter para Cuba, dijo que esperaba que el anuncio de Raúl tendría algún impacto en el Congreso de EEUU en términos de la política hacia Cuba, que calificó como “inútil para los intereses estadounidenses”. Sin embargo, añadió que dudaba de que fuera a suceder así.

“No veo el final del sistema como algo inmediato en Cuba, ni siquiera si los Castro desaparecen”, dijo Juan Clark, profesor emérito de Miami-Dade College.

Pero el futuro de Cuba es fluido, agregó, y podría haber un movimiento inesperado por parte del ejército cubano; Cuba pudiera descubrir yacimientos de petróleo comercialmente viables; o un sucesor del presidente venezolano Hugo Chávez podría cortar sus subsidios a la isla.

“¿Quién sabe? Podemos ver cosas en Cuba que no considerábamos posibles”, dijo Clark.

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