Una empresa azucarera de Hialeah perteneciente a un ex convicto por narcotráfico que ha buscado ser beneficiado con dinero público de un programa gubernamental de promoción de inversiones, se declaró en bancarrota dejando una estela de acreedores que el lunes expresaron su indignación.
Banah Sugar International Group, Inc. registró el jueves su declaratoria de bancarrota ante una corte federal del Sur de la Florida, reportando una lista de 232 personas y empresas con las que mantiene una deuda de entre $1 millón y $10 millones, según documentos públicos.
El director administrativo de la azucarera, Luis Estrada, dijo el lunes a El Nuevo Herald que el propietario de la azucarera, Alex Pérez, se encontraba reunido con los funcionarios de esa compañía pero indicó que no estaba autorizado a ofrecer declaraciones sobre el tema.
La bancarrota fue registrada bajo la modalidad conocida como Capítulo 11, la cual establece una reorganización del negocio para tratar de volverla rentable. Esta modalidad también establece que la administración de la empresa continúa realizando operaciones día a día, pero el tribunal de bancarrota debe adoptar todas las decisiones importantes de la empresa.
El lunes varios representantes de las compañías adeudadas criticaron al dueño de Banah por el incumplimiento de los pagos.
Me siento frustrado y defraudado, dijo Alexander A. Pérez, dueño de Florida Patrol Investigators (FPI), una empresa de Hialeah que le ofrecía seguridad a la azucarera. Ellos me giraban cheques sin fondos, por eso los demandamos.
El dueño de FPI indicó que le adeudan cerca de $70,000 por la vigilancia que brindaba a las instalaciones de la azucarera, en el 215 de la avenida 10 del sureste. En julio, un tramo de esa avenida fue bautizado por la Ciudad de Hialeah como Banah Sweet Way.
El alcalde de esa ciudad, Carlos Hernández, rehusó comentar sobre la sorpresiva declaratoria de bancarrota de la azucarera.
Quiero informarme más de lo que ha ocurrido con esa empresa, dijo Hernández. Hasta que no tenga más información no voy a comentar.
Sobre el bautizo de la calle, Hernández argumentó que lo hizo por la inversión que Banah realizó en las antiguas instalaciones de una papelera. A la ceremonia acudieron varias autoridades municipales de Miami-Dade y Hialeah.
El vocero del Condado, Fernando Figueredo, dijo que el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, acudió de buena fe a la ceremonia, la cual buscaba destacar la inversión realizada en una planta de 10 acres, donde supuestamente se procesaría unas 200,000 botellas de azúcar líquida al día.
El alcalde no sabía nada de los antecedentes del dueño de esa empresa, enfatizó Figueredo. El fue porque la empresa estaba creando trabajo y estaba siendo recomendada para que se le premiara en Hialeah.
Por su parte, la presidenta de la Comisión de Miami-Dade, Rebeca Sosa, lamentó la bancarrota de Banah.
Es triste enterarse de eso, dijo Sosa.
El jefe de despacho de Sosa, Hiram Barroso, indicó que en el 2012 Banah había solicitado participar en un programa de ayuda a empresas, el cual permite recibir incentivos financieros estatales y condales. Sin embargo, agregó que Banah no cumplió con la meta de crear 300 empleos, como lo habían prometido.





























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