WASHINGTON -- Republicanos y demócratas coincidieron el martes en la necesidad de conceder estatus legal a los inmigrantes sin papeles que se dedican a labores agrícolas, como parte de una reforma migratoria.
El presidente del comité judicial de la Cámara Baja, el republicano Bob Goodlatte, expresó durante una audiencia sobre las necesidades migratorias del sector agrícola su apoyo a reemplazar el programa de visa actual (H-2A) con políticas nuevas que “saquen de las sombras a los trabajadores agrícolas indocumentados”.
“Debemos permitir a la gran población de trabajadores agrícolas ilegales participar legalmente en la agricultura estadounidense”, dijo.
“Podemos hacerlo diseñando un programa con protecciones prácticas y expandiendo el universo actual de empleos para incluir el sector lechero y empleos en plantas procesadoras de alimentos, entre otras”, agregó.
Goodlatte no especificó si su propuesta para legalizar a los inmigrantes indocumentados en el sector agrícola incluye darles la opción a la naturalización, un punto clave para la Unión de Campesinos (UFW por sus siglas en inglés).
Se estima que hasta un 80% de los 2 millones de trabajadores que integran el sector agrícola de Estados Unidos son inmigrantes sin papeles.
Giev Kashkooli, director de asuntos legislativos de la Unión de Campesinos, dijo que esa organización negocia actualmente con la Asociación de Productores Agrícolas la propuesta para un nuevo régimen laboral agrícola, con la mediación del senador republicano Marco Rubio y la demócrata Dianne Feinstein.
Kashkooli indicó que además de la opción a la naturalización, la negociación gira sobre las protecciones laborales que se le concederían a los trabajadores.





























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