WASHINGTON -- La Casa Blanca reconoció el miércoles que los esfuerzos por evitar las reducciones automáticas en el gasto público no tienen muchas probabilidades de triunfo antes de que éstas entren en vigor, e indicó que ha iniciado conversaciones con líderes legislativos para enfrentar los aparentemente insolubles problemas de impuestos y gastos.
El presidente Barack Obama se reunirá el viernes en la Casa Blanca con líderes de la Cámara de Representantes y del Senado, de ambos partidos, el mismo día que las reducciones entran en vigor. Esto pudiera colocar a la presidencia y al Congreso esencialmente en la posición de mirar más allá de los recortes y centrarse en el próximo enfrentamiento fiscal: la fecha tope del 27 de marzo para mantener el funcionamiento del gobierno u obligar a un cierre operativo del mismo.
Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, dijo que las conversaciones en la mansión ejecutiva, acordadas el martes, buscan que sea “una discusión constructiva” sobre cómo impedir que las reducciones tengan consecuencias dañinas. Obama ha pedido una combinación de reducciones de gastos y aumentos de impuestos para cumplir las metas de reducción del déficit.
La Casa Blanca ha advertido que los 85,000 millones de dólares en reducciones en el gasto podrían afectar muchas cosas, desde los vuelos comerciales hasta las aulas y la inspección de la carne. Las reducciones afectarían el gasto interno y en defensa, lo que derivaría a que cientos de miles de empleados del gobierno tuvieran que tomar días de licencia sin goce de sueldo.
Los recortes entran en vigor el viernes a la medianoche, indicó la Casa Blanca, pero el impacto no se hará sentir de inmediato.
El Senado planea someter a votación el jueves una propuesta demócrata que evitaría las reducciones automáticas hasta finales de año.
Mientras tanto, el secretario de Transporte de Estados Unidos, Ray LaHood, advirtió el viernes que la cura de austeridad forzará a recortar los controles de tráfico aéreo con lo que se producirán retrasos de hasta 90 minutos en los vuelos de las principales ciudades del país. Señaló que los recortes también forzarán a la Administración Federal de Aviación a reducir el personal en los aeropuertos de todo el país.
Además, serán cerradas las torres de control de los aeropuertos más pequeños, lo que provocará una disminución de las operaciones de aviación civil.





























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