En un extraordinario diálogo entre el ex ministro de la Defensa de El Salvador y el juez de inmigración que preside su juicio de deportación, José Guillermo García admitió el miércoles en Miami que nunca logró controlar los abusos que cometían los soldados bajo su mando porque las fuerzas armadas estaban divididas entre derechistas e izquierdistas que no obedecían sus órdenes.
Por ende, García estuvo de acuerdo de que aunque tenía la responsabilidad de haber hecho todo lo posible por prevenir e investigar las violaciones de derechos humanos que ocurrían en su país, en última instancia no es culpable de esas atrocidades por qué no tenía el control total de una institución armada donde oficiales y soldados frecuentemente hacían lo que querían sin cumplir órdenes.
La responsabilidad no puede ser evadida, declaró García. Pero eso es diferente a la culpabilidad, es ahí donde está la diferencia.
El inusual coloquio entre García y el juez Michael Horn constituyó el momento más dramático del juicio de deportación cuyas audiencias terminaron el miércoles, luego de que rindieran testimonio el ex ministro, su hija Ana Carolina Montoya, una experta sobre El Salvador, traída por el Departamento de Seguridad Interna (DHS), el ex embajador estadounidense en San Salvador, Robert White, y una victima de tortura, Juan Romagoza Arce.
El DHS le ha pedido al juez Horn que ordene la deportación de García en virtud de una ley del 2004 que permite que cualquier extranjero que sea vinculado a torturas y ejecuciones extrajudiciales sea deportado. La ley dice específicamente que la persona puede ser expulsada si un juez de inmigración determina que cuando se encontraba fuera de los Estados Unidos, cometió, ordenó, incitó, ayudó, o de cualquier forma participó en la comisión de abusos.
García, de 79 años, ha vivido en Estados Unidos por unos 25 años luego de que recibió asilo y se asentó en la ciudad de Plantation en el Condado Broward. Es residente permanente después de que obtuvo la condición de asilado.
El juez Horn dijo que espera emitir por escrito en unos meses su decisión sobre si ordena la deportación de García. Aunque dijo que aún no ha decidido cuál va a ser su fallo, dio a entender el miércoles - a través del tono de sus preguntas a García - que por ahora se inclinaba a posiblemente ordenar la expulsión porque había determinado que el ex ministro tenía la responsabilidad de evitar los abusos y no lo hizo.
Todo lo que paso el miércoles en el tribunal de Horn fue una sorpresa, incluso el que un miembro del público se levantara y pidiera la palabra en momentos en que García se aprestaba a responder a las preguntas del juez.
¿Quién es usted? le preguntó en voz alta Horn.
Soy una persona que conoce al señor García y soy salvadoreño, respondió el hombre, que no se identificó por nombre.
Horn le dijo que se sentara y guardara silencio, que podía observar el juicio, pero que si interrumpía de nuevo ordenaría su expulsión del tribunal.






























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