RICHMOND -- Un mayor uso de los cigarrillos electrónicos en Estados Unidos y una mayor consciencia de que existen dejan ver la necesidad de que el gobierno los regule y los evalúe, indicó el director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Casi seis de cada 10 adultos en Estados Unidos conocen los dispositivos que funcionan con batería, los cuales calientan una solución líquida de nicotina y generan vapor que los usuarios inhalan, según indicó el jueves el primer estudio para evaluar el cambio en el conocimiento de que existen y su uso a nivel nacional. El informe del CDC , publicado en la revista Nicotine & Tobacco Research, también indicó que aproximadamente uno de cada cinco fumadores reportó haber usado un cigarrillo electrónico.
“Esas conclusiones como que nos invitan a subrayar la necesidad de que haya un estudio más riguroso de los patrones de uso y consecuencias de estos cigarrillos electrónicos”, dijo el doctor Tim McAfee. “Hasta que exista una autoridad normativa y supervisión, será más difícil hacer afirmaciones certeras sobre cosas como los efectos tóxicos”.
Algunas de las grandes compañías tabacaleras de Estados Unidos se han sumado al mercado de los cigarrillos electrónicos como parte de una tendencia en todo el sector a diversificarse más allá del negocio de los cigarros tradicionales. Reynolds American Inc., el segundo mayor fabricante de cigarrillos en Estados Unidos, ha comenzado la distribución limitada de su primer cigarrillo electrónico bajo la marca Vuse, mientras que Lorillard Inc., la tercera mayor tabacalera del país, adquirió al fabricante de cigarrillos electrónicos Blu Ecigs en abril.
Algunos cigarrillos de este tipo parecen uno normal con una pequeña luz en la punta que se enciende al succionar como si fuera uno real.
La Administración de Alimentos y Drogas (FDA) afirma que los cigarrillos electrónicos no se han estudiado a fondo. La entidad federal tiene programado ejercer autoridad normativa sobre estos cigarrillos más adelante este año.
La FDA ha dicho que sus pruebas han identificado que algunos cigarrillos electrónicos contienen otras toxinas además de la nicotina y otras sustancias cancerígenas presentes en el tabaco de manera natural. Expertos dicen que el nivel de sustancias cancerígenas es comparable al de productos de terapia de reemplazo.






























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