LA HABANA -- El nuevo número dos del gobierno cubano, Miguel Díaz-Canel, envió este miércoles “un abrazo conmovido” a Venezuela por la muerte del presidente Hugo Chávez, en la primera declaración pública de un dirigente cubano ante la desaparición de su principal aliado político y socio comercial.
“Sean nuestras primeras palabras para la familia Chávez, que es la gran familia venezolana y latinoamericana. Sea nuestro abrazo conmovido para el gran pueblo que llora la pérdida del más noble y generoso de sus hijos”, dijo Díaz-Canel en presencia del gobernante cubano, Raúl Castro, durante un acto en Santiago de Cuba, 900 km al sudeste de La Habana.
“Lo mejor de la humanidad está sin consuelo” por la muerte de Chávez, agregó Díaz-Canel, de 52 años, designado el 24 de febrero como primer vicepresidente de Cuba, lo que lo convierte en posible sucesor de Raúl Castro en 2018, al partir de un proceso de renovación generacional en el régimen comunista cubano.
El gobierno cubano declaró tres días de duelo por el deceso y destacó el martes en una nota oficial que Chávez “acompañó a (el ex gobernante cubano) Fidel (Castro) como un hijo verdadero y su amistad con Raúl fue entrañable”.
Ni Fidel ni Raúl Castro, quien sucedió en el mando a su hermano enfermo en 2006, han comentado públicamente el deceso de Chávez.
La muerte de Chávez significa para Cuba la pérdida de un aliado político, pero también crea incertidumbre sobre la economía cubana debido a su dependencia del vital suministro de petróleo venezolano con facilidades de pago.
“Respaldaremos y haremos todo lo que sea posible por mantener la solidaridad al máximo con el pueblo venezolano”, dijo por su parte otro vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, quien firmó este miércoles un libro de condolencias en la embajada de Venezuela en La Habana.
Machado destacó la “afinidad” que existía entre La Habana y Chávez: “No sólo la afinidad desde el punto de vista de las relaciones, sino también en cuanto a lo que perseguimos, las ideas”, dijo a la prensa.
Para muchos cubanos, el sentimiento predominante tras el deceso era la preocupación, ante la pérdida del estrecho aliado, cuyo gobierno envió miles de millones de dólares en petróleo a Cuba, con condiciones preferenciales.





























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