Miami busca ser centro tecnológico orientado a América Latina

 

AP

Los venezolanos Francisco Quintero y Juan Bermúdez trabajan en una pequeña oficina que comparten con otros dos jóvenes emprendedores de Argentina. En la misma casa antigua reciclada del centro de Miami una treintena de empresarios, la mayoría de ellos latinoamericanos, se encuentra cada día para trazar la estrategia comercial de sus negocios tecnológicos, escuchar a mentores y reunirse con inversionistas.

A menos de 10 minutos en automóvil, Wifredo Fernández prepara en una vieja bodega modernizada un evento en el que más de 300 inversores y empresarios escucharán a los creadores de cinco nuevos emprendimientos que buscan financiamiento para sus proyectos de tecnología.

Esta febril actividad es un reflejo de los esfuerzos de Miami por convertirse en un centro de emprendimientos tecnológicos orientados a América Latina. El sector académico, el financiero y el gubernamental han unido fuerzas para lograr un objetivo: ser un polo alternativo a Silicon Valley, Seattle, Nueva York y Boston, que aproveche el talento latinoamericano y local con negocios que lleguen a Latinoamérica y todo Estados Unidos.

La aceleradora de negocios Launch Pad Technology en la que participan Quintero y Bermúdez, el espacio de trabajo compartido The Lab Miami que fundó Fernández, la llegada a Miami de la organización Endeavor de la mano de la Fundación Knight para fomentar el empresariado en áreas tecnológicas y numerosos eventos y conferencias internacionales sobre tecnología son algunos de los ejemplos que exhiben orgullosamente las autoridades, académicos e inversionistas que trabajan para lograr ese fin.

“Creo que sin dudas Miami va a ser un centro tecnológico para América Latina”, expresó Manny Medina, un empresario cubano-estadounidense de Miami que en el 2011 vendió su compañía Terramark por 2 millones de dólares y ahora se dedica a financiar proyectos y empresas nuevas de tecnología.

“Todo está fomentando un ambiente favorable”, aseguró en una reciente comunicación telefónica con The Associated Press.

El sector gubernamental se ha unido con el académico y el empresarial para ofrecer a jóvenes empresarios de tecnología asesoramiento, contactos con inversores y líderes del sector, además de espacio de oficina gratuito.

“Las bases para hacer negocios con Latinoamérica están muy bien establecidas aquí. Entonces, a medida que nuestras economías locales y globales se orientan cada vez más a la tecnología, es natural que Miami se convierta en un centro tecnológico para América Latina”, manifestó el alcalde del condado de Miami Dade, Carlos Giménez, en un mensaje de correo electrónico en el que respondió a un cuestionario.

¿Pero qué tiene Miami para convertirse en un centro de emprendimientos tecnológicos para Latinoamérica?

La ubicación geográfica que permite tener vuelos directos diarios a las principales capitales latinoamericanas y a las ciudades más importantes de Estados Unidos; una cultura que mezcla lo latino con lo anglosajón y hace que los hispanos se sientan como en sus países, y la seguridad institucional y legal de una nación desarrollada que facilita hacer negocios con mayor previsibilidad son algunas de las ventajas del sur de la Florida que destacan los expertos.

Otras son los atractivos impositivos, los costos accesibles en comparación con Silicon Valley, Nueva York o Sao Paulo; la posibilidad de encontrar talento local o trasladarlo desde Latinoamérica y el acceso a inversionistas dispuestos a arriesgar en proyectos o empresas nuevas, de acuerdo con los especialistas.

Además, señalan el hecho de que Miami es la sede de la Red de Puntos de Acceso (NAP, por su nombre en inglés) de las Américas, donde se conecta el tráfico óptico, Ethernet, voz e Internet entre América Latina y el resto del planeta. Se trata de uno de los cinco polos de telecomunicaciones más importantes del mundo, que facilita y agiliza las comunicaciones con toda la región.

“Este es el centro que conecta la tecnología, la gente, la cultura y la logística también”, manifestó a la AP Marcelo Ballona, un brasileño que en el 2005 creó la empresa web de ventas Submarino y fue también uno de los fundadores de Yahoo Brasil.

“Tenemos el idioma, la ubicación, gente dispuesta a invertir, muy accesible para reunirse y conversar… Venir a Miami es el sueño de todos los start-ups. Aquí están en Estados Unidos, tienen acceso a toda la última tecnología, todas las fuentes de información, casi todos los contactos”, expresó Ballona, quien se mudó desde California al sur de la Florida y se dedica a asesorar e invertir en empresas tecnológicas.

Para Miami, convertirse en un polo de emprendimiento tecnológico no es nada nuevo, sino más bien un resurgimiento.

A finales de los 90, cuando estalló el auge de las empresas puntocom, el sur de la Florida se convirtió en el lugar preferido de jóvenes empresarios tecnológicos que instalaron aquí sus innovadores negocios.

Pocos años después, la burbuja de Internet explotó y Miami se desvaneció como polo de emprendimientos tecnológicos.

Entre esa época y la actualidad, surgió Sao Paulo como una de las ciudades que comenzó a atraer a empresarios latinoamericanos de tecnología.

Pero los altos costos de la ciudad brasileña y la burocracia de trámites y leyes laborales han alejado a empresarios latinoamericanos con aspiraciones comerciales regionales, que ahora ven en Miami una mejor opción, según explicaron numerosos expertos.

Existe coincidencia, sin embargo, en que Miami se ofrece como un polo alternativo a otros prestigiosos centros de tecnología de Estados Unidos, entre ellos Silicon Valley y Seattle, en la costa occidental del país, o Boston al noreste, y no como una competencia.

“No hay que obsesionarse con Silicon Valley. Lo de Silicon Valley no se puede replicar. Pero hay otras alternativas que pueden ser igual de buenas sin tener que ser `el Silicon Valley“’, manifestó Aitor Goyenechea, responsable de alianzas estratégicas de la aceleradora tecnológica Wayra, de Telefónica de España.

“Miami, para los emprendedores latinoamericanos es un `hub' muy bueno como primer paso de entrada en el mercado estadounidenses. Es un lugar perfecto”, consideró Goyenechea, quien en diciembre pasado viajó desde Madrid al sur de la Florida junto a un grupo de 17 empresas tecnológicas de varios países –la mitad de Latinoamérica– para participar en un evento con inversionistas locales promovido, entre otros, por la Universidad Internacional de la Florida.

Goyenechea dijo que varios de esos empresarios vieron “un gran potencial” en Miami e incluso manifestaron interés en radicarse aquí para crecer y hacer negocios con Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Wayra, que ha invertido en más de 180 start-ups en menos de dos años, trabaja para abrir oportunidades a sus emprendedores en Miami, a través de alianzas con instituciones académicas, inversores y empresarios, indicó.

Alejandro Portes, profesor de sociología de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, está convencido de que Miami se ofrece como algo diferente.

“Nunca va a reemplazar a Silicon Valley o la ruta de Boston porque carece de densidad de talento científico y de la mano de obra calificada que dieron las bases a Silicon Valley”, aseguró el académico en comunicación telefónica con la AP, tras explicar que fueron estudiantes de las universidades de Stanford y Berkeley, en California, los que crearon Google y Microsoft.

Las universidades de Miami, acotó, “son más pequeñas y más débiles, aunque están avanzando” para convertir al área en un centro de tecnología.

Con el apoyo económico del Condado de Miami-Dade y de la Autoridad de Desarrollo del Centro de Miami, y la asistencia de empresarios e inversionistas que fungen como mentores y financistas, la Universidad de Miami lanzó recientemente su aceleradora tecnológica Launch Pad.

Como parte del proyecto, seleccionó a 10 empresas de tecnología –la mayoría de ellas de Latinoamérica o de latinoamericanos residentes en Miami– para ofrecerles durante un año asesoramiento de expertos, contactos con inversionistas y recursos con el fin de estimular su crecimiento en Miami.

El condado aportó un millón de dólares y la Autoridad de Desarrollo cerca de 500.000 dólares para financiar durante cuatro años a 10 grupos de empresarios diferentes con 25.000 dólares a cada uno, con la esperanza de que se creen poco más de 300 puestos de empleo.

Los empresarios beneficiados, además, cuentan con un espacio gratuito de oficinas compartidas en pleno centro de la ciudad, al que acuden frecuentemente asesores y expertos a ofrecer conferencias.

“En lugar de haber una fuga de cerebros, tenemos una entrada de cerebros”, manifestó Susan Amat, la profesora de la Universidad de Miami que creó el programa, refiriéndose a los cerca de 30 empresarios que se instalaron en Miami para participar.

“Algunos de ellos son los mejores en sus países en términos de tecnología y negocios ya que tienen start-ups exitosos pero quieren tener la sede estadounidense de sus empresas en Miami”, explicó Amat, quien consideró que Miami será un polo tecnológico regional en dos años.

Los venezolanos Francisco Olivera y Juan Bermúdez son algunos de los jóvenes empresarios escogidos por el programa de la universidad privada.

Bermúdez, de 28 años, vive en Miami, pero su socio de 27 años se mudó desde Madrid para participar. Con su empresa NightPRO, un dispositivo tecnológico que permite a discotecas administrar eventos a través de seguimientos de reservas y canales de publicidad, sienten que el sur de la Florida les ofrece más oportunidades para crecer que las que podrían encontrar en su mismo país o incluso en Silicon Valley o algún otro centro tecnológico más grande de Estados Unidos.

“Es un epicentro para trabajar con Latinoamérica y donde sea, y decidimos que esta va a ser nuestra base. Aquí hay recursos y los elementos necesarios para trabajar sin tener que irnos a otro lado”, expresó Bermúdez en una pequeña oficina que comparten con los argentinos Alejandro y Florencia Muher, creadores de Kimetric, cuya plataforma tecnológica para tiendas ofrece una descripción del comportamiento de los usuarios en los comercios.

Olivera, por su parte, destacó que en el sur de la Florida se sienten importantes, como parte de la comunidad tecnológica, a diferencia de lo que hubiese sucedido en algún otro sitio más consagrado, donde hubiesen pasado inadvertidos.

“No me siento como una hormiguita sino como parte de la comunidad” tecnológica, aseguró Olivera. Su amigo asintió: “En otro lado hubiéramos sido un start-up más. Aquí nos han ayudado”.

Por otra parte, la Fundación Knight ha financiado con 250.000 dólares la creación del espacio de trabajo compartido para emprendedores tecnológicos Lab Miami, que cuenta también con el asesoramiento de expertos de la Universidad Internacional de la Florida. El espacio comenzó ocupando una bodega de 77 metros cuadrados y se expandió en pocos meses a otro sitio de 930 metros cuadrados.

La Fundación Knight, además, ha destinado 2 millones de dólares para que Endeavor –que ya tiene presencia en seis países de Latinoamérica– fomente el empresariado tecnológico en Miami en los próximos cuatro años.

Para instalarse en Miami, los innovadores tienen que sortear el obstáculo de la visa. Disponen de varias opciones, incluidas una visa de inversionista y una visa de traslado de compañías.

Hay países como Colombia que tienen tratados con Washington que les permiten obtener el visado sin comprometer una inversión monetaria significativa. Pero si ese tratado no existe, como en el caso de Venezuela, los empresarios tienen que invertir al menos 500.000 dólares para conseguir la visa de inversionista, dependiendo del área donde piensen instalarse.

“Yo le diría a cada persona que busque asesoría buena de un abogado para ver qué zapato le acomoda”, manifestó a la AP el abogado de inmigración Alfonso Oviedo. “Hay opciones y se pueden conseguir alternativas, pero no se hace de último minuto. Si fuera yo, lo prepararía con un año de antelación”.

“Desafortunadamente Estados Unidos lo ha hecho más engorroso”, manifestó Juan Pablo Capello, un abogado chileno radicado en el sur de la Florida que ha invertido en unos 25 start-ups de Miami, refiriéndose al tema del visado.

“Para un emprendedor requiere planificación, análisis y tiempo para decidir trasladarse”, aseguró Capello, uno de los cinco socios que en el 2000 vendieron por 750 millones de dólares el sitio web de negocios patagon.com.

Quienes consiguen radicarse, no obstante, sienten que se sacaron la lotería.

Para la empresaria y especialista en temas tecnológicos Silvina Moschini, estar en Miami representa la puerta de acceso al mercado de Estados Unidos y Latinoamérica.

“Miami va a ser cada vez más un epicentro clave de los negocios con América Latina y Estados Unidos”, expresó la argentina, que volvió a Miami hace unos meses tras haberse mudado a Europa en el 2007 en busca de mejores oportunidades.

Ahora, junto a su esposo, radicaron su empresa aquí y desde Miami promueven la aplicación digital TransparentBusiness que crearon para armar y gerenciar empresas virtuales.

“Miami es la bisagra de dos mundos. Para comercializarlo tenemos que estar en Estados Unidos para acceder a Estados Unidos y Latinoamérica”, manifestó Moschini mientras mostraba en su computadora portátil las posibilidades que ofrece la aplicación para manejar el personal de una empresa desde miles de kilómetros de distancia.

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