Bird Road Art District, una cercana relación entre artistas y público

 

Especial/El Nuevo Herald

En la amplia escena de arte contemporáneo de Miami, está cobrando cada vez más importancia y visibilidad una experiencia que ha dejado de ser solamente artística para convertirse en un fenómeno de tipo sociocultural: Bird Road Art District. Esta especie de convocatoria artística se realiza el tercer sábado de cada mes y en ella decenas de estudios de artistas (y otros espacios relacionados con el teatro, la exhibición y ventas de artesanía, muebles, antigüedades, escuela de pintura, etc.) abren las puertas para que el público acceda directamente a las obras y a quienes las producen. Todo ello, en el caso específico de las artes visuales, sin mediación alguna de galerías, marchantes, art dealers o de cualquier otro ente fuera de la relación artista-público.

Bird Road Art District está ubicado al este del Palmetto Expressway (SR-826) y al sur de Bird Road (la calle 40 del suroeste), dibujando un área entre la 74 y la 75 avenidas, donde está enclavada la mayor cantidad de estudios. El circuito, que puede ser visitado por medio de Bird Road Art Walk Shuttle Bus, hilvana 14 núcleos artísticos que a su vez aglutinan a 32 estudios individuales de artistas por lo que, en dimensión e importancia se constituye en el foco artístico cultural más influyente de todo el sur de Miami.

Bird Road Art District comienza a germinar a principio de los años 1980 cuando en la zona, marcada por una abigarrada arquitectura industrial, numerosos warehouses se convierten en estudios individuales de artistas. A lo largo de los años organizan sistemáticamente open studios, lo que aporta dinamismo cultural y empresarial al tejido económico y social de la zona. Un punto de inflexión en esta evolución es el año 2000 cuando es catalogada como un Distrito de Arte por el condado de Miami-Dade.

El espectro es muy variado desde el punto de vista de los espacios y de lo que estos exhiben que van desde estudios de pinturas y escultura, pasando por espacio para exhibición de fotografías (pero también laboratorios donde estas se imprimen), hasta tiendas de cerámicas, muebles y antigüedades. En cuanto a variedad, hay de todo y, quizás, para todos los gustos. Del mismo modo que, pensando en la calidad del arte exhibido, también hay de todo y, probablemente, para todos los gustos.

Hay por ejemplo, y no pocas por cierto, propuestas artísticas y autores que, en lo absoluto, nada tienen que envidiar a sus colegas representados por alguna galería de la ciudad. Pero hay también arte decorativo-ornamental, que no busca ni tiene otro fin que el de adornar, gustar y decorar. En esta efervescencia artística cultural destacan por su labor promocional, pedagógica y, desde luego, también artística, espacios como el Néstor Arenas Art Studio, Romero-Hidalgo Artists, Miguel Rodez Art Project Space, Cuban American Phototheque y MANO Fine Art Project Space.

Es una oferta artística variadísima la del Bird Road Art District, tan seria y creativa, y muchas veces tan ingenua y aficionada como la que ofrece esa nutrida tropa de galerías en Wynwood con sus masivas y carnavalescas convocatorias de aperturas mensuales. En Wynwood, el público entra en contacto con los artistas a través de las galerías que hacen una selección de autores y obras bajo un criterio (profesional) acorde a los intereses y gustos del galerista. En Bird Road, en cambio, el público puede entrar al estudio y compartir directamente sus impresiones con el artista y, si se lo puede permitir, comprar la obra que le guste sin intermediación. Eso sí, tal público habrá de tener conocimiento suficiente para orientarse en la madeja de arte expuesto de modo que, además de quedar a gusto, su inversión justifique la relación calidad precio.

Pero más allá de las diferencias que puedan presentarse entre Wynwood y el Bird Road Art District, por su situación geográfica, tipos de espacios artísticos o por la manera de compra-venta de arte, ambos fenómenos comparten, sin embargo, un componente, una vocación sociocultural. Aquella de convocar, sistemáticamente, al público en general y a amantes del arte en particular a iniciarse, a conocer por medio de estos dos circuitos, una parte del mundo artístico contemporáneo que gravita en torno a la ciudad. Por lo que ambos, con sus aciertos y déficits, con sus virtudes y defectos, militan a favor de la ampliación de una esfera sociocultural que beneficia tanto al arte como a los artistas y, desde luego, también al publico. • 

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Madrid y Miami.

Para más información: www.thebirdroadartdistrict.com

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