Incierto futuro financiero de Venezuela

 
 

Una mujer muestra un billete de 100 bolívares para expresar su frustración con la devaluación de la moneda.
Una mujer muestra un billete de 100 bolívares para expresar su frustración con la devaluación de la moneda.
Ariana Cubillos / AP

Associated Press

Por ahora, la imagen de la economía venezolana puede darse por bien servida. Indicadores acerca de la confianza en la economía de ese país se movieron negativamente pero no dieron un gran salto al vacío como muchos apostaban.

El indicador de riesgo país que mide la firma calificadora JP Morgan subió 20 puntos básicos (2.59%) al pasar de 771 puntos a 791 puntos entre el viernes y el lunes después del cierre de las votaciones presidenciales.

Un día después de que se diera a conocer la muerte del presidente Hugo Chávez, el 5 de marzo pasado, ese indicador subió 3.62%, al pasar de 722 puntos a 746 puntos.

Si bien es cierto que, desde la muerte del presidente venezolano y el cierre de las elecciones, el riesgo país de JP Morgan ganó 69 puntos básicos (9.6%), también es clave destacar que en ese período alcanzó un pico de 802 puntos para luego descender. Cada punto que sube el indicador le representa al país el aumento en el costo de su deuda pública.

Desde el intento de golpe en abril del 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez, no se ha vuelto a ver niveles desorbitantes que llevaron el indicador a techos superiores a los 7,000 puntos básicos. El histórico más alto, 7,222 puntos, ocurrió el 8 de julio del 2002.

Otro elemento clave para tener en cuenta, y que podría evidenciar que los analistas internacionales ya daban por descontado el huracán político tras las votaciones para elegir al sucesor de Hugo Chávez, es el hecho de que el precio de los bonos Venezuela en la bolsa de Frankfurt no sufrieron presión alguna.

Por el contrario, su comportamiento fue a la baja, como lo confirman las cifras oficiales de la entidad bursátil en Alemania. Antes de las elecciones en Venezuela sus bonos de deuda soberana, con vencimiento en el 2027, cerraron con precio de 100.82% y al día siguiente cerraron a 100.09%, sin variación desde la apertura de la bolsa ese día.

Y para tener en cuenta una variable más cercana al bolsillo de los venezolanos, podemos citar que el precio de cada dólar americano en las calles (lechuga verde como le dicen en el argot popular) llegó a venderse máximo a 23.30 bolívares fuertes en la ciudad colombiana de Cúcuta, frontera con Venezuela, según confirmaron comerciantes.

“Cuando murió el comandante Chávez pude vender cada ‘lechuga verde’ a eso de 25 a 27 bolívares fuertes. Pero hoy (lunes 15 de abril) no llegó a 24”, dijo el comerciante colombiano de 48 años Arcesio Bonilla, vía telefónica desde Cúcuta.

Entre las variables macroeconómicas fundamentales que deben ser corregidas cuanto antes, por quien sea que resulte oficialmente ganador de la contienda electoral, se encuentra la devaluación que ya toca niveles peligrosos para la economía, especialmente cuando la canasta familiar de los venezolanos tiene alta dependencia de las importaciones.

Si dejamos de lado las “lechugas verdes”, y solamente tenemos en cuenta las transacciones oficiales con el dólar, estamos hablando de que en apenas dos meses el precio de esa divisa registra aumento nominal acumulado de 138% al pasar de 6.30 bolívares fuertes por dólar a 15 bolívares fuertes.

Ese es el precio que se le habría asignado al dólar durante las subastas del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), y que se ha filtrado al mercado porque parte del control cambiario que rige a Venezuela mantiene en secreto la cotización de las divisas entregadas en subasta.

El bajo nivel de las reservas internacionales obliga al estrecho control cambiario y alimenta la existencia del mercado paralelo. El 12 de abril las reservas totalizaron $25,955 millones, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), y equivalen, por ejemplo, a la mitad de las reservas que tiene Perú.

Ya que entre quienes compran divisas están los importadores que necesitan suplir la demanda interna de insumos y bienes de consumo final, no es difícil inferir que el sobrecosto es trasladado al consumidor y esto se traduce en inflación, otra variable económica fundamental que a ese ritmo de devaluación no es fácil controlar.

Al cierre de marzo la inflación anual acumulada llegó al 25.1%, y en los primeros tres meses del 2013 el índice de precios acumuló un crecimiento de 4.5%. La proyección del BCV es que la inflación al cierre del año bordeará el 28%.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que en octubre del 2012 proyectó el crecimiento de la economía venezolana en 3.3% para el 2013, dijo en un informe divulgado en el martes que Venezuela muestra el ritmo de crecimiento más bajo (0.1), la desaceleración más aguda (creció 5.5% en el 2012) y la tasa de inflación más elevada (27%) en la región.

Quien gane las elecciones no podrá abstraerse tan fácilmente de la realidad económica: el país depende de sus ingresos de petróleo, el tamaño del estado (burocracia para mantener la favorabilidad del electorado que vive de subsidios estatales) alcanza el 43% del Producto Interno Bruto (PIB), las importaciones representan 2.5 veces las reservas internacionales y el 60% de las exportaciones, el desempleo es del 8.1% y más del 30% de la población sigue en la pobreza.

Para pagar el tamaño del estado, cálculos generosos indican que Venezuela debe mantener la producción de petróleo diaria cercana a los 3 millones de barriles y venderla a un precio no inferior a $92 por barril.

También tiene que cumplir las inversiones que anunció Petróleos de Venezuela (PDVSA) de $80,000 millones en las áreas Carabobo y Junín, porque según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción diaria apenas llega actualmente a los 2.7 millones de barriles.

Más de Finanzas

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK


Empleo

Palabras clave(s) Ciudad Estado Categoria