Elecciones de Sweetwater en la recta final

 
 

Deborah Centeno, candidata a la Comisión de Sweetwater, saluda a una votante durante un acto de campaña.
Deborah Centeno, candidata a la Comisión de Sweetwater, saluda a una votante durante un acto de campaña.
C.M. GUERRERO / EL NUEVO HERALD

bmedina@elnuevoherald.com

La madre del alcalde de Sweetwater asegura que ella no ejerce presión para obtener votos.

Isolina Maroño, quien se postula para la reelección a la Comisión en las elecciones del 14 de mayo, aclaró que ella no llena las boletas electorales de nadie. Sin embargo, sugirió que los votantes ancianos que necesiten ayuda para llenar sus boletas acudan a sus vecinos o familiares.

“Yo no voy a subir sus apartamentos para decirle a nadie por quién votar”, dijo Maroño durante un evento el martes en un edificio de apartamentos para ancianos de bajos ingresos. “Pero no es ilegal que uno de sus vecinos, por ejemplo, le ayude con sus boletas ausentes”.

Las declaraciones de Maroño fueron una respuesta directa al discurso que había pronunciado unas horas antes su oponente, Deborah Centeno, frente a otro grupo de ancianos en un comedor público de Sweetwater.

“Nadie puede indicarles por quién votar y nadie puede llevarse sus boletas para entregarlas”, dijo Centeno a un medio centenar de señoras que jugaban bingo.

“Esas actividades son ilegales y las autoridades están observando a los que hacen eso. ¿Recuerdan lo que pasó en Hialeah?”.

Centeno se refería a los sonados casos de Deisy Pentón de Cabrera y Sergio “el Tío” Robaina, dos boleteros que fueron arrestados el verano pasado en Hialeah por presunto fraude electoral. El caso destapó un escándalo que manchó las campañas electorales del alcalde condal Carlos Giménez, la fiscal Katherine Fernández Rundle, tres representantes estatales y tres jueces condales. Los arrestos fueron posibles gracias a una nueva ordenanza condal que penaliza la recolección de boletas ausentes ajenas.

Las boletas ausentes son claves para ganar las elecciones municipales de Sweetwater. Durante los comicios del 2011, por ejemplo, el 72 por ciento de los votantes que participaron optaron por boletas ausentes. Para estas elecciones hay más de 8,600 votantes registrados en Sweetwater y casi 2,000 de ellos ordenaron boletas para votar por correo.

Centeno, de 54 años, dijo que los votantes deben saber que las actividades de los boleteros no son legales.

La contienda entre Maroño y Centeno es la única elección municipal en Sweetwater. Maroño, de 64 años, es la madre del alcalde Manny Maroño, y fue nombrada a la Comisión el año pasado tras la muerte de un comisionado.

Isolina Maroño reconoce que tiene influencia con los votantes ancianos de Sweewater, pero dijo que esto se debe a su trabajo como voluntaria en la comunidad desde hace más de tres décadas. Por casi 20 años Isolina ha llevado personalmente bolsas de alimentos donadas por organizaciones sin fines de lucro a las viviendas para personas mayores.

“A mí me parece que la señora [Centeno] habla claramente y dice algunas cosas que son ciertas”, declaró Blanca Garrido en el comedor. “Pero yo voy a votar por Isolina porque la conozco hace 30 años, cuando Manny era apenas un niño. Son como una familia para nosotros”.

Pero Centeno, quien ha vivido desde el 1985 en el área cercana al Dolphin Mall que fue anexada a Sweetwater en el 2010, sugirió que los políticos de esa municipalidad han creado un sistema de dádivas a cambio del apoyo de los votantes. Según ella, las personas tienen miedo de perder sus beneficios.

“El acceso al comedor publico, las jabas de comida, el transporte gratis, todo eso es fruto de los impuestos que pagamos”, repitió Centeno a los ancianos. “Ustedes pueden votar por quien consideren que es la mejor opción para la Ciudad, y no perderán sus beneficios por eso”.

Antes de que Centeno entrará acompañada de un mariachi, el colombiano Misael Andrade, de 89 años, se le acercó afuera del comedor a decirle que votaría por ella sin miedo.

“Yo soy ciudadano americano y puedo votar por quien me dé la gana”, vociferó Andrade.

En el comedor publico sobre la 4 calle del suroeste, algunos de los asistentes comentaron que el mensaje de la candidata de origen nicaragüense les pareció agresivo.

“Yo quiero que un candidato me diga lo que va a hacer por mí, no que venga a hablarme mal sobre mi Ciudad”, dijo Irene Proenza, de 77 años y quien ha vivido en Sweetwater desde 1975. “Ella [Centeno] no está muy enterada de lo que era Sweetwater antes y lo que ha llegado a ser después de los Maroño”.

La reportera Melissa Sanchez contribuyó con este artículo.

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