El viaje del barco Manatee muestra cómo funciona el contrabando de narcóticos

 

achardy@elnuevoherald.com

En una soleada mañana de finales de abril, un escampavías del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos atracó en Miami Beach y descargó 2,200 libras de cocaína envueltas en bolsas de plástico.

Personal del escampavías lentamente descargaron los fardos de cocaína con un valor de $27 millones, mientras los equipos de televisión y fotógrafos de prensa registraban la escena con sus cámaras.

Aunque las autoridades esa mañana dijeron que la cocaína había sido incautada a bordo de un barco interceptado frente a las costas de Panamá, la historia completa del contrabando solo surgió la semana pasada.

Cuando tres hombres comparecieron ante el tribunal federal de Miami la semana pasada, los fiscales del caso presentaron una detallada denuncia penal que describe dónde y cómo fue cargada la cocaína que transportaba la embarcación interceptada y hacia dónde estaba siendo transportada.

El viaje del Manatee, que fue interceptado frente a las costas de Panamá el 18 de abril, comenzó en Cartagena, en la costa norte de Colombia, y luego continuó hacia Panamá donde iba a reunirse con una embarcación rápida para transferir la cocaína. Nunca se completó la misión porque un escampavías del Guardacostas interrumpió el viaje del Manatee.

Los tres detenidos –Beat Jegge, de Suiza; así como Daniel Velázquez y Claro Julio Alvarez, de Colombia– se declararon inocentes el lunes de cargos de conspiración para distribuir cocaína, un caso derivado de su inusual detención en alta mar por el Servicio de Guardacostas.

El Manatee, un barco de pesca de 65 pies de eslora y basado en Pensacola, Florida, inició su viaje la tarde del 17 de abril, cuando zarpó de Cartagena con Jegge como capitán a bordo y Alvarez y Velázquez como miembros de la tripulación, de acuerdo con la denuncia penal elaborada por un agente del FBI. Horas después de partir de Cartagena, el Manatee se detuvo al aproximarse varios botes pequeños de madera que cargaban la cocaína, según el FBI.

“Aproximadamente a las 10 p.m., el Manatee se encontró con varios botes desde donde los narcóticos fueron subidos al Manatee”, según dice la denuncia. “Durante el traslado de la droga, Velázquez a bordó el Manatee, junto con varios paquetes de cocaína”.

El barco de casco blanco, con banderas de Estados Unidos y Colombia, a continuación comenzó a dirigirse hacia un punto frente a la costa de Panamá, donde iba a reunirse con una lancha rápida para transferir la cocaína, según la denuncia penal. Este encuentro nunca tuvo lugar porque se apareció el escampavías del Guardacostas.

“Durante el curso de un patrullaje de rutina en el Mar Caribe, el escampavías Gallatin avistó una embarcación pesquera de aproximadamente 65 pies a unas 115 millas náuticas al noreste de Colón, Panamá, en aguas internacionales y en alta mar”, dice la denuncia.

El Gallatin patrullaba la zona como parte de la llamada Operación Martillo, una iniciativa multinacional en vigor desde el año pasado para interrumpir el tráfico de narcóticos.

Dirigida por una fuerza conjunta de tareas en Cayo Hueso y financiada a través del Comando Sur en Doral, la Operación Martillo se considera un esfuerzo internacional para desarticular las rutas que utilizan los narcotraficantes para transportar drogas.

Buques militares de Estados Unidos y sus aliados europeos participan en el patrullaje del Atlántico y el Caribe en busca de naves sospechosas.

El comandante del Gallatin ordenó que un pequeño barco saliera a investigar al Manatee y abordarlo si era necesario.

A medida que el grupo de abordaje se acercaba al Manatee, su capitán (Jegge) se identificó, según la denuncia penal. Una vez que el equipo de abordaje comenzó a inspeccionar al Manatee, Jegge dijo que era ciudadano suizo y que sus dos tripulantes –Velázquez y Alvarez– eran colombianos.

El equipo de inspección entonces descubrió la cocaína.

“El Guardacostas encontró en el compartimento central de la nave, 43 fardos, que parecían contener narcóticos empacados para el transporte marítimo”, dice la denuncia del FBI. “Poco después, el equipo de abordaje del Guardacostas llevó a cabo una prueba del contenido de los fardos, que dieron resultados positivos sobre la presencia de cocaína”.

En este momento, los miembros del equipo del Guardacostas incautaron la cocaína y detuvieron a Jegg, Velázquez y Alvarez. Fueron llevados al Gallatin y finalmente transferidos a otro escampavías llamado Bernard C. Webber.

Funcionarios del Servicio de Guardacostas intentaron traer al Manatee a Miami, pero el bote comenzó a hacer agua a unas 20 millas de Islamorada. A medida que el barco se hundía, el personal del Guardacostas transfirió la cocaína y los efectos personales de Jegge, Velázquez y Alvarez al Bernard C. Webber.

El 26 de abril, el Bernard C. Webber llegó a la base del Guardacostas en Miami Beach y entregó a los detenidos a los agentes federales y la cocaína a la Administración de Control de Drogas (DEA).

Ese mismo día, el Guardacostas llamó a los medios de comunicación para que los camarógrafos pudieran registrar la descarga de la cocaína.

Después, Jegge, Velázquez y Alvarez fueron interrogados por los agentes tras explicárseles sus derechos. Jegge y Alvarez accedieron a hablar con los agentes, mientras que Velázquez pidió reunirse con un abogado primero.

Uno de los abogados de los acusados no pudo ser localizado para que ofreciera comentarios, pero los otros dos negaron que sus clientes estuvieran involucrados en el tráfico de drogas.

Jonathan Brett Kasen, abogado de Alvarez, dijo que su cliente no es culpable de tráfico de drogas, ya que no estaba inicialmente consciente del propósito del viaje.

“Mi cliente no tenía nada que ver con los narcóticos en el barco”, dijo Kasen. “No tiene antecedentes penales, no es hombre sofisticado y tiene un conocimiento rudimentario de la lectura y la escritura. Es un jornalero en Colombia y fue traído a bordo del barco para hacer un poco de limpieza. Una vez a bordo del bote quedó atrapado”.

Alfredo Izaguirre, que representa a Velazquez, expresó una posición similar a la de Kasen.

“Mi cliente era una persona de muy bajo nivel en esto”, dijo. “Era típico de los chivos expiatorios de estos casos que no saben realmente lo que está pasando”.

Jegge dijo a los investigadores que había sido contratado para transportar la cocaína de una ubicación frente a la costa de Cartagena a un lugar frente a la costa de Panamá, donde el Manatee iba a encontrarse con la lancha rápida, según la denuncia.

Estuvo de acuerdo en hacer que el viaje a cambio de un adelanto de $2,000 más $330.000 al término de la misión, dice la denuncia.

Alvarez dijo a los agentes que le pagaron $2,500 dólares por adelantado y se le prometió otros $5,000, pero sólo para llevar el barco a Panamá y ahí “recoger mochileros”, dice la denuncia.

“Indicó que no sabía que el barco transportaba drogas pero que sospechaba que transportaba drogas”, dice la denuncia. “Cuando los fardos estaban siendo cargados a bordo del Manatee desde las pequeñas embarcaciones de madera, se dio cuenta que el viaje era para el transporte de narcóticos”.

Los tres acusados enfrentan penas máximas de cadena perpetua si son encontrados culpables.

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