Escasez en Venezuela deja a Iglesia Católica sin hostias y vino

 

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La escasez en Venezuela alcanzó a la Iglesia Católica que, ante la falta de vino de consagrar y de harina de trigo para hacer hostias, analiza reducir el número de misas, dijo el lunes monseñor Baltazar Porras, obispo del estado Mérida (oeste).

“La reserva de vino que tenemos en Mérida es de dos o tres meses”, mientras que la de hostias “es muy poca por su alto consumo y porque las monjas que las elaboran tienen enormes dificultades para conseguir la harina de trigo”, explicó Porras a la Agencia France Presse.

En Venezuela, la falta de productos comunes como el papel higiénico ha complicado la vida de los venezolanos especialmente en el último mes, debido al control férreo del Estado sobre la economía.

Con la escasez de hostias y de vino de consagrar, ahora también resultaron afectados los feligreses de las más de 10,000 iglesias del país.

Como muchos sacerdotes de la zona andina de Venezuela, la Iglesia Católica venezolana analiza, entre algunas medidas, la compra de vino y hostias en Cúcuta, estado colombiano fronterizo con Venezuela, aunque consideran que esto no resuelve la escasez en el país.

“De no haber los elementos para oficiar la misa, tendremos que disminuir la celebración de eucaristías, lo cual sería realmente fatal”, sentenció Porras.

Según el obispo, una figura crítica del gobierno de Nicolás Maduro, esta situación no se presentaba en Venezuela desde mediados del siglo XIX.

La revocatoria de una exención de impuestos para la producción nacional de este tipo de vino ha ocasionado que Bodegas Pomar, una subsidiaria de Empresas Polar –la mayor productora de alimentos del país–, tenga dificultades para la elaboración de la bebida.

El gobierno venezolano ha exigido en varias ocasiones que Empresas Polar evite el acaparamiento de productos básicos.

Porras criticó que el gobierno revirtiera la medida porque “hacen que la producción de una botella de vino de consagrar sea muy limitada” y “genera un costo prohibitivo” para la Iglesia, que pagaría unos $16, equivalentes al costo de cualquier variedad de vino.

La AFP intentó contactar algún representante de Bodegas Pomar, pero no obtuvo respuesta.

Por su parte monseñor Roberto Lucker, arzobispo de Coro (occidente) y presidente de la comisión de medios de comunicación social de la Conferencia Episcopal Venezolana, le dijo a la agencia de noticias española EFE que “las reservas se están acabando”.

El religioso señaló que el problema comenzó cuando la local Bodegas Pomar, subsidiaria de Empresas Polar, notificó recientemente al Episcopado que ya no podría seguir proveyéndole el vino necesario para la liturgia ante las dificultades para conseguir algunos insumos para su producción.

Lucker afirmó que Pomar es el único fabricante de vino en Venezuela y que “sustituirlo no es fácil”, especialmente por el tema de los costos.

“Tendríamos que importarlo, pero no tenemos los dólares para eso”, explicó el arzobispo, que no descartó que la Iglesia acuda al gobierno del presidente Nicolás Maduro para pedir dólares para importar directamente el vino.

Lucker alertó que las reservas de vino que ahora tiene la Iglesia alcanzan para “dos meses”, y recalcó que en la eucaristía se utiliza un caldo solo “de uva, sin aditivos”, por lo que es un producto de especiales características y no se consigue en cualquier abasto.

Nicaragua ayuda a paliar la crisis de alimentos

La crisis que vive Venezuela por la escasez de alimentos ha provocado una mayor demanda de productos del país sudamericano a Nicaragua, hecho que ha generado temores de un posible desabastecimiento del mercado interno, según analistas consultados por la Associated Press.

Un buque de la Corporación Venezolana de Navegación atracó el fin de semana en Puerto Corinto, en el Pacífico nicaragüense, para cargar 15,000 toneladas de azúcar, que estarían llegando a Venezuela en los últimos días de mayo. La embarcación, según el director de la Empresa Portuaria Nacional, Virgilio Silva, es la primera de tres que trasladarán 45,000 toneladas de ese producto entre mayo y junio.

El funcionario también informó que el 24 de mayo otro buque atracó en el puerto Arlen Siu, en el Pacífico, para cargar 980 vaquillas con el mismo destino.

Estas transacciones se realizaron todo en el marco del acuerdo petrolero firmado entre Nicaragua y Venezuela, cuyo paraguas es la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, ALBA. Bajo ese acuerdo, Nicaragua paga la mitad de la factura petrolera a Venezuela en un plazo de 90 días después del arribo de los embarques y la otra mitad en un plazo de 25 años con dos años de gracia y un interés de 2% anual.

El pago que se realiza a los 90 días, se hace por medio de la moneda virtual Sucre, el sistema unitario de compensación de pagos del ALBA que rige desde el 2010; y través de alimentos y servicios, que alcanzaron $437.5 millones en el 2012, según el Centro de Trámites de las Exportaciones. Antes del 2007, cuando se firmó el acuerdo, Nicaragua pagaba el petróleo solo con divisas y sin trato preferencial.

El economista independiente René Vallecillo dijo a la AP que éste tipo de transacciones al estilo trueque “son normales” cuando los países se ponen en acuerdo de llevar adelante sistemas de pagos como éstos. “Son estilos que imponen cada gobierno y sus aliados, pero no provocan trastornos”.

“Es un buen síntoma, pero debe tenerse cuidado con no desabastecer el mercado local ni los mercados tradicionales como Estados Unidos y Centroamérica”, dijo Castillo.

“Darles prioridad a las exportaciones hacia Venezuela puede provocar un encarecimiento en los productos y desabastecimiento a lo interno,”, dijo Vallecillo. “Tiene que haber una programación, de lo contrario nos meteríamos en problemas con nuestra población por estar priorizando a la de otro país”.

Otro sector de exportadores nicaragüenses tiene sus reservas sobre el hecho que barcos venezolanos hayan comenzado a atracar en el puerto de Corinto para trasladar las mercancías a Venezuela, pues si se llegase a establecer como ruta tendría un impacto en las exportaciones, ya que el gobierno de Caracas no posee costas en el Pacífico.

“Si se va a establecer como ruta el Canal de Panamá, lo que tememos es que ese costo que va a pagar Venezuela como comprador, repercuta en los volúmenes de compra”, dijo el presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne de Bovina Juan Sebastián Chamorro.

“Eso restará mucha competitividad a los productos nicaragüenses”, dijo por su parte el gerente general del Centro de Exportaciones e Inversiones, Roberto Brenes, quien espera que el usar el Canal panameño sea una medida de emergencia por la escasez de alimentos en Venezuela y recomendó al gobierno seguir buscando alternativas más baratas para el traslado de las mercancías.

Nicaragua envía como pago del petróleo productos como café, fríjol negro, aceite, carne y ganado en pie.

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