Línea de inmigración: Gerontofilia e inmigración: ¡una bella receta con emoción!

 

Especial para El Nuevo Herald

¿Es permitido casarse con una turista cuya visa es hasta diciembre del 2013, o tiene ella que salir del país y pedirla como fiancée?

Soy American citizen (by choice) desde los años 1960s. Mi edad actual es 78 años. Enviudé en el 2009, después de estar 54 años felizmente casado. Mi cuñada, que vive en Chile, viéndome tan deprimido, me presentó por teléfono una amiga soltera que la acompañaba mucho. Fue como prender un fósforo, nos gustamos por teléfono, viajé a Chile y la conocí el día que cumplía 80 años, nos enamoramos, y nos casamos.

El trámite para traerla demoró 5 meses. Vivíamos en Miami, donde tenía todo lo que un americano tiene en cuanto a salud. Desgraciadamente a ella se le descubrió cáncer del colon, que con una operación se resolvió, no así la metástasis que se pasó al hígado. Se recomendó quimioterapia, que la aceptamos y salimos de León Medical Center callados, y al subir al auto, nos miramos, nos trasmitimos los pensamientos y dijimos no, contentos por la decisión.

Hemos llorados juntos, me prometió que ella me cuidaría y que no me dejaría solo. Fueron 4 años felices, tomamos cruceros y viajamos por Estados Unidos, y para los últimos meses, decidió ir a morir a Chile donde estuvimos desde septiembre del 2012. La pasamos recontra bien, con la familia del hijo, hija, nietos, consuegros, y sus amigas de toda su vida. El 25 de marzo a las 23:20 horas, falleció. Tuvo lo que quería: irse sin dolor, pronto, y en su sueño (ayudada por la morfina que recibía). Bueno, la señora que la cuidó hasta el fin empezó a cuidarme a mí. Mi Alicia, mi esposa, le pidió que me cuidara y me regaló a ella. Yo sufrí una hernia de la columna y quedé inválido, no podía moverme, usando silla de ruedas, y perdí toda la dignidad, porque me tenían que cuidar como un baby. Me enamoré de la señora Lina y le pedí que se viniera a Miami conmigo. La embajada me dijo que el trámite duraría de 2 a 4 meses para la esposa si nos casábamos en Chile. Yo con terapia, empecé a caminar dando unos pasitos, como un niño. En Chile me apuraban para una operación de la columna. Decidimos venir a Miami pero la visa de Lina fue negada. Por una agencia de viaje, presentó ella una segunda petición que fue concedida, pero días después la citó el cónsul; nueva entrevista, con las mismas preguntas, si piensa volver a Chile, y que no venía a trabajar. Otorgada la visa, viajamos a ésta, pero desgraciadamente por un bajón de la presión arterial, me desmayé en el vuelo y fue un susto para la tripulación. Eso me sucede frecuentemente por beber whisky, tomar el remedio de presión alta, y comer carne en abundancia donde la sangre se va al estómago.

Ahora queremos casarnos, pero si le dicen que ella tiene que volver a su país, no podemos, porque dependo completamente de ella. Vivimos solos, ella me hace de todo en casa, es mi compañera, y no puedo quedarme solo, no tengo a nadie cerca. Pregunto otra vez ¿Puedo o no casarme? ¿No la perjudico a ella? El apuro en casarnos es para que sus beneficios se activen, tenemos que esperar un año. Ella los necesita por su salud. Ella es 12 anos menor que yo... No tengo problema en irlo a ver y pedirle su buen y sabio consejo de cómo proceder si esto fuera necesario. No sé si me expliqué bien, y esta laptop no me ayuda, ni mi castellano olvidado tampoco...

“Louherman”, Miami

Para limitarse en decisiones trascendentales no me disuaden sus 78 años – yo tengo tres años más que usted, y aquí me tiene, dando guerra todos los días y amaneciendo cada uno de ellos con la pregunta, “Hoy, ¿qué me toca hacer?” Usted, querido señor Casanova (!), ¡no se me va para ninguna parte! Su nouvelle fiancée entró legalmente a Estados Unidos, usted, ciudadano de este país, se casa con ella aquí y, ¡fin del cuento! – ella no tiene dificultad inmigratoria alguna. No puedo explicarle en esta página todos los detalles. Vengan a verme y todo les saldrá bien. De anciano a anciano ¡se lo garantizo! Mi esposa y yo los esperamos....

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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