LINEA DE INMIGRACION: Su hija, un honor para el país, está pronta a jurar bandera

 

Especial para El Nuevo Herald

Mi esposo, mi hija mayor (hoy día tiene 22 años), y yo nacimos en Colombia. Gracias a Dios, en agosto del 2009, mi esposo y yo nos hicimos ciudadanos de Estados Unidos, pero mi hija mayor no pudo hacerlo porque ese año, en mayo, ella cumplió 18 años.

Entró a la universidad y, por dejadez, no se hizo ciudadana en el 2010. En enero del 2011 se enroló en el Army y la señora que la reclutó llenó mal los documentos por lo que no se pudo hacer ciudadana durante el entrenamiento. Luego la mandaron para Corea del Sur, regresó en agosto del 2012 a Colorado Springs, Colorado, y todavía hoy no se ha hecho ciudadana. Mi esposo y yo estamos dispuestos a hacer un esfuerzo grande y pagar la solicitud y los servicios de un abogado para que ella por fin se haga ciudadana de Estados Unidos, y más aun ahora que ella está pensando en firmar de nuevo con el Army y probablemente la manden fuera del país.

En conclusión, ¿qué debemos hacer? ¿Cuáles son los pasos a seguir, etc? Muchas gracias y que Dios lo bendiga.

Sandra Correa, [e-mail, omitido].

  

La dejadez es uno de los grandes pecados del hombre que, como su carta lo demuestra, se da igual en la mujer, bien valga la anfibología. (Para quienes hayan olvidado el significado de este hexasílabo tropo, anfibológicos son los vocablos –en este caso, “hombre”– que, según su uso o posición en la frase, tienen más de un significado: hombre (varón) es el ser humano masculino, pero mi ultra-femenina Teresa, también es “hombre”, con toda nuestra carga común de pecados, pecadillos, y... pecadotes. (¡Mentira! Ella es más pura que el agua bidestilada...).

Siendo su hija un miembro activo del Army (el Ejército de Estados Unidos) –o de cualquiera de las otras cinco ramas de las fuerzas armadas de este país– ella califica para naturalizarse, o sea, para hacerse ciudadana, bajo un régimen preferencial y simplificado que, según lo relatado en su carta, le corresponde plenamente. (Secciones 8 C.F.R. 328 y 329, Reglamento Federal).

Entre las excepciones que le corresponden, comparadas a las exigidas a cualquier solicitante civil, a su hija, además de la usual forma N-400 (solicitud de naturalización), le tocará presentar la N-426, específica para quienes estén prestando o hayan prestado servicio militar activo, ¡todo ello sin costo alguno! Si ella hubiese prestado ese servicio en tiempo de paz, se le exigiría haber servido por un mínimo de un año; pero, si prestó su servicio durante un tiempo de guerra u hostilidades, le basta con haber servido activamente, ¡aunque fuera por un solo día!

La definición de esos períodos especiales es la siguiente: Primera Guerra Mundial (6 de abril de 1917 a 11 de noviembre de 1918); Segunda Guerra Mundial (1ro. de septiembre de 1939 a 31 de diciembre de 1946); hostilidades de Corea (25 de junio de 1950 a 1ro. de julio de 1955); hostilidades de Vietnam (28 de febrero de 1961 a 15 de octubre de 1978); Guerra del Golfo Pérsico (2 de agosto de 1990 a 11 de abril de 1991), y –¡muy importante para ella en particular!– “guerra al Terrorismo” (u “hostilidades en Irak”), que comenzó el 11 de septiembre de 2001... ¡pero que el Presidente de Estados Unidos, aun hasta el día de hoy, no ha dado por terminadas!

Todavía más, si ella ha prestado o está prestando servicio militar en tiempo de guerra u hostilidades, ¡ni siquiera es requisito absoluto tener o haber tenido tarjeta de residente (green card). Esta excepción notabilísima quiere decir que ella pudiera ser un extranjero ilegal o indocumentado; si su servicio activo ocurrió parcial o totalmente durante uno de estos períodos nombrados, ella, aun así, podría naturalizarse inmediatamente.

El resto es simple. Ella no puede tener pasado criminal significativo. Su gestión de naturalización se conduce a través del servicio que prestó, iniciando el proceso a través de una oficina especial en el estado de Nebraska. En pocas palabras (como dicen los cubanos), su hija “está hecha”. Si desean mi ayuda, mi propio teléfono de abogado es (305) 265-0006. ¿Colombianos ustedes? Entre ustedes me crié... ¡Hasta pronto...y gracias a su hija!

  

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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