Proyecto de hospedaje ecológico en Los Cayos

 

cclark@MiamiHerald.com

En algunas de las ubicaciones delicadas en el sentido medioambiental de todo el mundo –la selva tropical de Brasil, las montañas de China y las islas Galápagos– una firma de arquitectura del paisaje radicada en Fort Lauderdale ha estado creando centros turísticos ecosostenibles mucho antes de que volverse “verde” se hubiera puesto de moda.

Ahora, la firma pionera EDSA quiere crear una hospedería ecológica ( eco-lodge) mucho más cerca: en ocho acres de tierra yerma cerca de la concurrida U.S. 1 en los Upper Keys.

A primera vista, el pequeño segmento de naturaleza en deterioro, en medio de la urbanización de Islamorada parece una opción poco prometedora para un retiro natural a nivel mundial, en que los ecoturistas pagarían un dineral por la experiencia de sentirse uno con la flora y la fauna nativas.

La tierra yerma, cuyos vecinos incluyen Shell Shack y un CVS Pharmacy, se ha convertido en un refugio para vagabundos y un basurero. Arboles, plantas y fauna no nativa andan rampantes. Un laberinto de canales de desagüe abandonados para espantar mosquitos ha arruinado el flujo natural de las aguas. Las aguas de lluvia drenan hacia el mismo desde tres de sus lados. Y el lugar fue escenario de un asesinato no resuelto en 1998, en el cual un chef local fue encontrado en una zanja.

“Si caminan por el terreno, sabrían que es una basura absoluta, invadida de fauna y flora exóticas; es un desastre”, dijo el propietario, el doctor Albert Vorstman, un urólogo de Coral Springs que se crió en Nueva Zelandia.

Vorstman, un entusiasta de la vida al aire libre, dice que esa es la razón por la que él recurrió a EDSA, que sabe cómo restaurar la tierra a su estado prístino, y mantenerla así.

“Puede ser una muestra de cómo salvar la naturaleza en un medioambiente urbano”, dijo Randall Gentry, gerente de proyectos de EDSA.

La firma, fundada 53 años atrás por el difunto arquitecto visionario Edward Durrell Stone Jr., cuenta ahora con sucursales en Orlando, Baltimore, Shangai, Abu Dhabi y Pekín. Ya ha demostrado lo que se puede hacer en áreas rurales delicadas, y tiene en su haber 38 eco- lodges y planes maestros de desarrollo sostenible en lugares de Kenia, Fiji, Madagascar, Egipto, Indonesia, Uganda, México, Puerto Rico, Turcos y Caicos, Hawai y la República Dominicana.

Entre ellos está el primer proyecto de su tipo en China: el Crosswaters Ecolodge, de cinco estrellas, el cual incorpora los inmemoriales principios chinos del Feng Shui. El centro, de 70 villas, es la primera fase de desarrollo de un plan maestro de 10 años para la Reserva Montañosa de Nankun Shan, creada en 1984 para proteger el bosque latifoliado de plantas perennes subtropicales.

Pero muchos habitantes de Islamorada y personal de administración de tierras no se dejan convencer por el argumento que para salvar la tierra hay que urbanizarla, aun si la firma que quiere hacerlo tiene un impresionante historial global con 250 premios importantes por innovación y sostenibilidad.

“Espero que ustedes actúen sabiamente y como si acabaran de caerse de un camión de nabos”, dijo Ron Levy, ex alcalde de la villa, durante una reunión de la Agencia Local de Planificación el mes pasado. “Mi paranoia neoyorquina me dice que eso no va a funcionar”.

La mayor parte de la isla está ahora zonificada como residencial. Bajo el código actual solamente se puede construir en ella una casa y una cabaña para el cuidador. Los planes preliminares presentados en marzo a la villa para el Islamorada Ecolodge mostraban un centro turístico de entre 40 y 70 unidades con un spa, un restaurante y piscinas. No incluye un muelle.

Para cambiar la densidad de población permitida, EDSA ha propuesto que se haga una enmienda para una nueva zona de hospedería ecosostenible que permitiría hasta 70 unidades (10 por acre) si se mejora el terreno y si se cumple y mantienen estrictos requisitos “verdes”. Para calificar, el terreno tiene que ser de por lo menos cuatro acres y contener al menos tres hábitats ecológicos importantes de los Cayos que necesiten mejoras.

Los hábitats incluyen montecillos de árboles leñosos, humedales, bermas, manglares y litoral, todos los cuales están presentes en algún lugar de los ocho acres de Vorstman.

“Obviamente, hay muchas cosas positivas con esta propuesta”, dijo en la reunión Kevin Bond, el principal planificador de Islamorada. Mencionó la creación de empleos, un aumento del valor de la propiedad, la creación de una experiencia turística única, la oportunidad educacional y la construcción verde, que iría mucho más allá de los actuales requerimientos para construcciones en eficiencia de energía y conservación de agua.

“Es raro ver un proyecto de este calibre venir al pueblo”, dijo Bond. “Es fascinante”.

Pero Bond dijo que para él y su personal, las preocupaciones superan a las cosas positivas. “La razón que tenemos tantas preocupaciones está enfocada en las áreas más sensibles”. Después de mencionar que había otras ubicaciones potenciales para el eco-lodge en Islamorada que serían menos delicadas en el sentido medioambiental, recomendó que la agencia local de planificación votara contra la enmienda al texto.

La agencia siguió su recomendación, al votar en contra 5-0. Amy Knowles, la vicepresidenta, dijo que hubiera establecido un “precedente peligroso” para cambiar la zonificación. “Poco a poco perderíamos nuestros grandes pedazos de tierra sin desarrollar”, agregó.

Su votación no eliminó el proyecto. Es simplemente una recomendación. El 25 de julio, está programado que la enmienda del texto vaya ante el Consejo del Pueblo de cinco personas, donde hay apoyo.

El alcalde Ken Philipson dijo que ha estado a favor del proyecto desde que se enteró del mismo hace un año y medio: “Su enfoque es tomar algo que está inactivo y convertirlo en algo positivo”.

Mientras que la agencia de planificación de tierras se centra en el impacto ambiental, dijo que su trabajo es enfocarse en el bien para toda la comunidad. “Es un concepto muy único en Estados Unidos”, dijo Philipson. “Los turistas vendrán y pagarán $500 por noche por una habitación, no $69”.

E, incluso la enmienda al texto se aprueba en el Consejo del Pueblo, todavía hay unos 20 pasos más para completar en las agencias locales y estatales sólo para llegar a la etapa de permisos. Entonces está el gran tema de obtener los derechos para construir unidades temporales, que están muy reguladas y difíciles de permitirse en los Cayos.

“Hay muchos obstáculos que superar, pero parece que ellos desean hacerlo”, dijo Philipson.

Vortsman es propietario del terreno desde el 2003 –cuando era un socio comanditario de VCG Propierties, que se lo compró a Joan Petry por unos $1.1 millones. El terreno, que se encuentra en las listas de impuestos como terrenos altos y tres parcelas sumergidas, se valoró en ese momento en $857,000 por el tasador de propiedades del condado.

“Hubo una propuesta para construir una o dos casonas enormes”, dijo Vorstman. “Yo no estuve involucrado en eso. Y cuando lo miré, pensé: ‘Esto es una locura. Tiene que haber opciones mejores’ ”.

En el 2007, sus socios se retiraron, y Vorstman se convirtió en el único dueño de la propiedad, la cual incluye una parcela de 15,000 pies cuadrados zonificada como propiedad comercial junto a la U.S. 1. Los archivos del Condado muestran que Vorstman’s AV Investments la compró por $600,000.

El año pasado, el valor de la propiedad bajó a $65,096, y el Condado apenas recaudó $639,85 en las nueve parcelas combinadas. Pero parte de ese descenso en su valor se debió a una situación temporal en la que tuvo que ver que FEMA no dio seguro a ciertas propiedades vacantes con especies amenazadas de extinción hasta que el Condado aprobó una ordenanza en el 2012 para enmendar sus regulaciones de llanos aluviales.

Ahora, Vorstman tiene nuevos socios que apoyan la empresa del eco-lodge, con los cuales formó Bonefish Holdings LLC. Dijo que aun tienen las mismas frustraciones al lidiar con reglamentos, regulaciones y zonificaciones que se supone son para proteger el medioambiente, pero que en realidad no lo hacen.

“No se puede cerrar la puerta y ponerle una cerca, y vivir en Disney World pensando que la flora y fauna nativas van a sobrevivir”, dijo.

Los hábitats en proceso de deterioro, como el terreno en Islamorada, no se mejoran solos. Se requieren millones de dólares para restauración y mantenimiento. Ahí es donde vienen a jugar su papel los ecoturistas dispuestos a pagar mucho, dijo Gentry.

Durante una visita reciente al terreno, Tom Donovan, propietario de Donovan Construction, participante del proyecto, señaló los vestigios de unos cimientos donde hubo una casa hace años. Alguien había puesto una tienda de campaña justo al lado. Otra tienda, a pesar de los carteles prohibiendo el paso, se levantaba cerca de la playa.

Donovan no necesitó señalar toda la basura, gran parte de la cual había sido traída por las olas a la orilla procedente de un banco de arena cercano usado por gente que vienen a hacer fiestas en sus barcos cerca de Holiday Isle.

“Tenemos a un muchacho que viene cada unos meses y lo limpia todo”, dijo. “Pero es una batalla constante”.

Invasivos pinos australianos bordean gran parte del litoral, asfixiando las especies nativas. Dondequiera hay agua estancada y sucia. Pero había también un águila posada en el árbol más alto cerca de la orilla del Atlántico.

Si el proyecto del eco-lodge sale adelante, todas las especies invasivas de plantas y animales serán sacadas. Se sembrarán plantas nativas. Los canales contra mosquitos serán eliminados, y se creará un sistema para restaurar el flujo natural del agua.

Solamente se usará pavimento permeable. El agua se recogerá debajo del mismo en canales, los cuales la llevarán a plantas de limpieza antes de depositarla en el suelo.

“Este sistema es lo que los ecoturistas quieren aprender”, dijo Gentry. “No es el mismo tipo de persona que quiere ir a un parque o a un jardín botánico”.

Habrá energía solar, cisternas para recoger el agua, recuperación por vapor del agua usada en la limpieza y otras medidas “verdes”. Y se traerá a la propiedad tres tipos de peces que comen larvas de mosquito.

“Tenemos la esperanza de convertirlo de nuevo en un humedal funcional”, dijo Donovan. “Creo que el proyecto que queremos hacer será el orgullo de Islamorada y de todos los Cayos”.

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