Turbo

Turbo, buena animación y valores eternos

 

Crítica de cine/El Nuevo Herald

“No hay sueño demasiado grande, ni soñador demasiado pequeño”, es la moraleja que nos regala Turbo, la más reciente producción de DreamWorks Animation. El debutante David Soren en la dirección, quien es también el de la idea, se inspiró originalmente en la saga The Fast and the Furious –de hecho está Michelle Rodríguez en su elenco de voces– pero para representar la velocidad, él escogió exactamente lo contrario: un caracol de jardín. El filme habla de los sueños y la importancia de desarrollar cualidades como la perseverancia, la unión y la confianza en sí mismo, que es una buena enseñanza para los niños en la vida.

Theo es el héroe de este filme, con un sueño que parece quedarle demasiado grande: convertirse en el corredor más rápido del mundo; solo que él es un molusco. En el jardín hogareño, los otros caracoles, entre ellos su hermano Chet, ocupados en trabajar duro tumbando tomates para la cena diaria, ven a Theo como el extravagante del grupo cuya cabeza está en otra parte, y su ídolo es el campeón de las carreras de Indianápolis Guy Gagné. Pero las ganas de llegar lejos es lo último que Theo perdería y al alejarse del jardín sufre un increíble accidente que transforma hasta la última de sus células, lo que le otorga una vertiginosa velocidad a la concha que tiene por carrocería.

Con chispeante energía, que incluye radio y luces como si fuese un auto, y un flamante nuevo nombre: Turbo, sólo le falta un ser que confíe en él, y éste no tardará en aparecer: un joven mexicano llamado Tito, que trabaja en un camión de tacos y tiene como hobby… ¡correr caracoles! Con la maravillosa fuerza de un equipo liderado por el simpático Tito y sus amigos del vecindario, y secundado por los caracoles callejeros Whiplash, Smoove Move, Burn, Skidmark y White Shadow, con los que comparte la pasión por la velocidad, el perseverante Turbo emprenderá una carrera extraordinaria y peligrosa cuyo rival es nada menos que el gigante de las 500 millas de Indianápolis.

Muy agradable aunque narrativamente sencillo, es este animado que echa mano a una eterna fábula que resalta nobles valores. Son apreciables los diseños de animación de los personajes así como sus personalidades bien perfiladas con las excelentes voces de Ryan Reynolds como Turbo, Paul Giamatti como Chet, Michael Peña en el papel de Tito y Samuel L. Jackson como el caracol Whiplash, entre otros. • 

pilayuso@yahoo.com

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