The Conjuring

The Conjuring: aterradora experiencia

 

Crítica de cine/El Nuevo Herald

Si todavía piensa que las casas encantadas, con sus pavorosos ruidos y demoníacas presencias, son cosa de otro mundo, pregúntenle a la octogenaria Lorraine Warren –que continúa en este mundo encantada de contar sus vivencias. Ella y su finado esposo Ed Warren, famosos parapsicólogos norteamericanos, dicen haber investigado cerca de 10,000 casos de fenómenos paranormales en sus largas carreras y son muy conocidos en el cine por películas inspiradas en sus espeluznantes sucesos, como el de Amityville.

Lorraine, que fue médium desde niña, y Ed –autotitulado demonólogo– que tenía como hobby pintar demonios, a fuerza de seguirles el rastro a espíritus que en las casas embrujadas cerraban de golpe las puertas o se paseaban por el sótano, llegaron a experimentar contacto con increíbles posesiones demoníacas. Estas experiencias, incluida una muy descabellada en que exorcizaron a un hombre lobo, las recogieron en numerosa bibliografía.

La casa encantada del filme que nos ocupa, en Harrisville, Rhode Island, y habitada por la familia Perron, fue uno de los más aterradores trabajos del matrimonio Warren, hechos recogidos en el libro de Andrea Perron en que se basa The Conjuring. Los horribles sucesos ocurrieron en 1971, cuando Andrea –que tenía 11 años – sus padres y hermanas, aterrorizados por la presencia de espíritus malignos que habían sido antiguos moradores de la granja, en vez de salir espantados de allí como haría cualquier vecino, buscaron a los expertos Warren, los únicos seres dispuestos a darle cara a entidades del más allá. Lo que encuentran en esa casa de los horrores rebasa todo lo imaginable.

Cuatro décadas después resucita el caso el joven James Wan, cineasta nacido en Malasia cuya debilidad hacia los temas de horror y demoníacos ya se reflejó en sus filmes Insidious y Saw, y no había alguien más inspirado para llevar al cine la historia de los Perron. Wan, junto a los guionistas hermanos Chad y Carey Hayes, encuentra aquí los ingredientes de la vieja receta del horror –una casa embrujada, espíritus de seres con muertes violentas, horrorizados moradores y parapsicólogos que vienen en su ayuda– y se arma de actores de la talla de Vera Farmiga y Patrick Wilson como los Warren, Ron Livingston y Lili Taylor como los Perron, y entre las niñas, Joey King. Con ese especial feeling para el terror el director logra atrapar a los espectadores en la espeluznante experiencia que es The Conjuring, filme –clasificado R, por su violento contenido–, con sus heladas atmósferas, espantosas apariciones, muñecos malignos y posesiones diabólicas. Como para salir

corriendo. • 

pilayuso@yahoo.com

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