I Give it a Year

I Give it a Year: una ruptura anunciada

 
 

Simon Baker, Anna Faris, Rose Byrne y Rafe Spall en 'I Give a Year'.
Simon Baker, Anna Faris, Rose Byrne y Rafe Spall en 'I Give a Year'.
Cortesía / Giles.Keyte

Crítica de cine/El Nuevo Herald

Mal comienzan las nupcias de Josh y Nat cuando al sacerdote que los está casando, en el momento de pronunciar “los declaro marido y mujer”, le da un acceso de tos de tal categoría que el padrino de la boda tiene que darle de beber de la copa que ha llenado en la misma pila de agua bendita. “Les doy un año”, comenta una amiga que parece conocerlos bien. Con esta “buena vibra” los recién casados salen de la iglesia bajo una lluvia de pétalos de rosa y fondo musical de Vivaldi. Y tras el banquete, lanzan globos al cielo estrellado, como en las bodas románticas del cine.

Un minuto después comienza a cumplirse el pronóstico anunciado en el título del filme. Natasha (Rose Byrne) y Josh (Rafe Spall) están en la oficina de la arrebatada terapeuta sexual que tiene más problemas que ellos. El drama es el de una pareja que no funciona, ni siquiera como personajes –él parece medio retardado, ella no expresa nada interesante– pero a ambos les cuesta aceptar esa realidad. Y luego aparecen posibles y probables sujetos de flirteo –Simon Baker como Guy y Anna Faris como Chloe –por ambas partes. ¿Serán “rollos” pasajeros o duraderos? Lo cierto es que ha pasado exactamente un año y ninguno de los dos, o más bien ninguno de los cuatro protagonistas de esta historia, es feliz.

El inglés Dan Mazar, nominado al Oscar por su guión de Borat, se estrena en la dirección con esta comedia romántica de un humor que no cuaja del todo, y la mejor nota tal vez la ponga un personaje secundario, el padrino (Stephen Merchant). Son pocos los momentos medianamente simpáticos en el filme –ni siquiera el muy estirado chiste que abre la historia con el cura de la tos (Alex MacQueen). Y ciertos parlamentos que intentan ser inteligentes, se ven fabricados y un poco pedantes. Le falta brillo y personalidad a este filme para escapar del saco de comedias ligeras de igual corte. Solo el final “infelizmente feliz” se sale de lo previsible. • 

pilayuso@yahoo.com

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