CONTROVERSIA POR SALUDO A CASTRO

Diplomática asegura que Brasil y no Cuba estaba en la agenda de Obama

 

mwhitefield@MiamiHerald.com

A pesar del resentimiento que se desató en algunos círculos de exiliados cuando días atrás el presidente Barack Obama estrechó la mano del gobernante cubano Raúl Castro, una alta diplomática de las Américas dijo el viernes que ella había estado observando más atentamente su saludo a otro mandatario.

El drama de los apretones de manos tuvo lugar el martes, en un servicio fúnebre para Nelson Mandela en Johannesburgo. En camino al estrado, Obama tuvo que pasar no solo cerca de Castro, sino también de la presidenta brasileña Dilma Rousseff. Ella ha estado molesta con Washington desde que se revelara meses atrás que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) había estado espiando sus correos electrónicos y conversaciones.

“El mundo entero estaba claramente mirando el saludo a Raúl Castro, pero a mí me interesaba mucho más quien estaba junto a Raúl Castro y cómo iba a ser el encuentro con Dilma Rousseff“, dijo la subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental Roberta Jacobson el viernes durante un encuentro con reporteros y editores del Miami Herald y El Nuevo Herald.

Tan indignada quedó Rousseff con respecto a la vigilancia de NSA que pospuso una visita oficial a Washington que estaba fijada para octubre, y ha amenazado con que Brasil podría desarrollar una Internet paralela mejor protegida contra intentos de espionaje.

Mientras que Castro recibió un cortés apretón de mano, a Rousseff le tocó un beso en cada mejilla y un abrazo. “Me pareció que el saludo [a Rousseff] fue muy cálido”, dijo Jacobson.

En cuanto al saludo a Castro, dijo Jacobson, “a veces un apretón de manos no es más que un apretón de manos”. El Presidente, dijo, estaba siguiendo el ejemplo del modelo de cortesía que Mandela exhibió durante toda su vida.

A pesar de la “paralización” de sus relaciones después del encontronazo diplomático, Brasil y Estados Unidos están ahora en proceso de mejorar sus relaciones mutuas, dijo Jacobson.

“No tengo la menor duda de que el Presidente estaría encantado de que la presidenta Rousseff venga a la Casa Blanca”, dijo. Obama, según Jacobson, estaba “muy dispuesto” a una conversación sobre cambiar la fecha de la visita “cuando los brasileños lo deseen”.

Pero es muy probable que el gobierno brasileño quiera ver primero los resultados de una pesquisa prometida sobre las alegaciones de espionaje por parte de la NSA.

Mientras tanto, Jacobson dijo que el trabajo en algunos de más de dos docenas de “diálogos” entre Brasil y Estados Unidos sobre temas tales como la economía, el comercio y la eliminación de la discriminación racial ha sido reanudado.

Pero los llamados súper diálogos a nivel ministerial que quedaron interrumpidos después de las alegaciones de espionaje de la NSA continúan suspendidas, dijo.

Jacobson afirmó que el Presidente tenía la esperanza de que la visita pudiera organizarse para el año próximo, antes de que la temporada de elecciones presidenciales en Brasil se ponga candente. Las elecciones generales de Brasil se llevarán a cabo el 5 de octubre.

“Evidentemente, teniendo en cuenta el calendario electoral de allá, existe cierta presión en cuanto al tiempo”, dijo. “Ni nosotros ni los brasileños queremos hacer nada que pueda considerarse como que afecte de manera indebida a los procedimientos internos como parte de las elecciones”.

Horas antes, Jacobson intervino en un evento organizado por el Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami, así como en una conferencia de prensa.

Ella dijo que los principios en que se basa la política de Estados Unidos hacia Cuba — “ayudar a que el pueblo cubano tome sus propias decisiones” — no han cambiado. “El contacto con el pueblo cubano no es algo que estemos tratando de evitar”, dijo.

Durante su visita a la sede del Herald en Doral, Jacobson se extendió con respecto a una afirmación que hizo Obama durante una cena de recaudación de fondos en casa de Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana.

El Presidente habló de la necesidad de hacer ajustes a la política con respecto a Cuba, y de hacerlo con creatividad.

“No creo que eso represente un cambio importante en la política”, afirmó Jacobson. Se trata, dijo, “simplemente del reflejo de la realidad. No estamos obligados a hacer las cosas como siempre las hechos hecho”.

A través del tiempo, dijo ella, las relaciones con Cuba han pasado por períodos de mayor y menor tensión.

Ha habido cierto progreso durante el último año en las discusiones sobre la reanudación del servicio de correos, conversaciones sobre emigración y un diálogo sobre la mitigación de derrames de petróleo entre los dos países, añadió Jacobson.

“Dentro del marco de estos diálogos, la relación ha sido muy respetuosa y bastante productiva”, dijo.

Pero la permanencia en una cárcel cubana del contratista del gobierno estadounidense Alan Gross ha sido una fuente de tensión. Gross, de 64 años, acaba de comenzar el quinto año de una condena de 15 por traer equipos de comunicación de tipo militar a Cuba, al parecer para ayudar a los judíos cubanos a comunicarse mejor con el mundo exterior.

La familia de Gross y sus defensores han urgido al gobierno de EEUU a que haga más para asegurar la puesta en libertad del contratista, y su esposa Judy urgió recientemente a Obama “a hacer lo que sea necesario para traer a Alan de regreso a casa”.

EEUU ha llamado a la liberación inmediata e incondicional de Gross, pero, según Jacobson: “Siempre hemos estado dispuestos a escuchar a Cuba en cuanto a cuál sería su fórmula para ponerlo en libertad. Estamos dispuestos a escuchar todas las opciones”.

El secretario de Estado John Kerry dijo recientemente que Estados Unidos estaba llevando a cabo discusiones entre bambalinas para conseguir la liberación de Gross.

Pero Jacobson pareció estar en contra de toda negociación que vincule la liberación de Gross con el destino de los llamados Cinco de Cuba, quienes fueran convictos de espionaje en la Florida y sentenciados a largas condenas de prisión.

Uno de los Cinco de Cuba ha sido puesto en libertad y está ahora de regreso en Cuba, y Jacobson dijo que otro tenía fijada la libertad condicional para enero. Pero ella afirmó que Gross no era un espía: “Un intercambio de un espía por otro admitiría algo que no es cierto”.

El reportero de El Nuevo Herald Juan Tamayo contribuyó a este artículo.

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