Los colectivos, orden y terror chavista en Venezuela

 

adelgado@elnuevoherald.com

Para el chavista, son la expresión urbana del Che Guevara, revolucionarios que luchan por “el proceso” desde trincheras excavadas en las barriadas. Para el opositor, esbozan el rostro violento de la Revolución Bolivariana, pandilleros mantenidos por el régimen para intimidar a la sociedad civil y, en ocasiones, hacer su trabajo sucio.

Pero nadie en Venezuela duda que están armados.

Los colectivos, como se autodenominan las unidades paramilitares al servicio del chavismo, personifican la Espada de Damocles que cuelga sobre la civilidad de la política venezolana. Son la amenaza latente de que la Revolución Socialista emprendida por el fallecido presidente Hugo Chávez cuenta con armas para su defensa que no están necesariamente en manos de sus soldados y policías.

Y son agrupaciones que se encuentran en plena expansión, ahora que Nicolás Maduro está al timón, con los colectivos pasando de Caracas a otras ciudades del país, comentó Natalia Brandler, Directora del Groupe d’Études sur l’Amérique Latine (GEPAL), quien ha estado estudiando el fenómeno.

En algunos de los barrios pobres del país estas organizaciones han tomado tanta fuerza que son ahora vistos como la única autoridad en ejercicio, agregó.

“No están todavía en todo el país, pero han ido creciendo. Se están expandiendo. Se han convertido en ‘la ley’ en muchas zonas, donde son ellos los que deciden lo que es delito, y cuál debe ser el castigo”, explicó Brandler.

En estos lugares, tradicionalmente zonas de Caracas donde la policía no se atreve a ingresar, se desempeñan como fiscales, jueces y jurado, agregó.

“Se toma la ley en sus manos, y dentro de sus zonas, ellos son los que deciden, quiénes entran y quiénes salen, quienes viven y quienes mueren. Han convertido estos barrios en pequeños feudos, donde mandan ellos, incluso por encima de lo que pueda decidir el gobierno central”, señaló.

Feudos desde donde operan una amplia red de extorsión.

“Es el negocio extorsión tradicional de las mafias, donde te dicen: nosotros te cuidamos, y tú a cambio nos das una ‘boleta’, o sea una ‘vacuna’”, comentó Brandler.

El control de estos grupos es casi total en zonas populares, incluyendo sectores del 23 de Enero, Catia y de Petare, donde agentes de la policía no pueden ingresar sin la autorización de colectivos como La Piedrita, Montaraz, Simón Bolívar, Los Tupamaros y Alexis Vive.

La Piedrita es el más famoso de ellos y su reinado en las calles del 23 de Enero es legendario. En el sector, conformada por docenas de bloques 150 departamentos cada uno que fueron construidos durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1953-1958), abundan las paredes pintadas con imágenes del grupo, que incluyen uno mostrando a Jesús sosteniendo la Constitución al lado de la Virgen de Coromoto, la patrona del país, portando un rifle AK47.

Pero si bien estos grupos operan con cierto grado de autonomía, al mismo tiempo son respaldados y protegidos por altos personeros del chavismo, que les brindan financiamiento, equipos y armas.

Incluso el propio Chávez estuvo entre los primeros en reconocer los beneficios de incorporar a las filas de la revolución estas agrupaciones con inclinaciones de izquierda que habían emergido orgánicamente dentro de algunos de los barrios más pobres de Caracas como organizaciones de autodefensa frente a la delincuencia.

Chávez tenía grandes planes para los colectivos, comentó Anthony Daquín, ex asesor de seguridad del Ministerio de Interior y Justicia.

“El [Chávez] llegó a llamar a los colectivos como el Brazo Armado de la Revolución, y es una designación que sigue siendo utilizada dentro del chavismo”, explicó.

En esencia son grupos paramilitares integrados por elementos que han recibido formación en ideología e instrucción en operaciones de guerrilla urbana, dijo Daquín, quien ejerció como asesor en los primeros años del gobierno de Chávez.

El chavismo ha invertido holgadamente en la formación del liderazgo de estos movimientos.

“Los líderes de los colectivos han pasado por un proceso de formación ideológica socialista y han viajado a la isla de Cuba, donde se les ha preparado en áreas que van desde el combate cuerpo a cuerpo, hasta el combate armado”, relató.

Además del adiestramiento, los colectivos reciben fondos directos del gobierno.

“Son recursos que vienen disfrazados a través de ayuda. Algunos de ellos provienen del denominado Frente Francisco de Miranda [agrupación de militantes chavistas], pero también provienen de alcaldías bajo control del régimen, e incluso de la propia PDVSA”, comentó Daquín.

La ayuda también incluye la dotación de armamento, en ocasiones de guerra, por parte del gobierno.

“Son armas decomisadas a los presos. Las autoridades entreguen aquellas armas decomisadas que ‘no están cochinas’ [solicitadas por las autoridades con relación a algún crimen]”, dijo Brandler.

“También les han entregado motocicletas, en al menos un caso utilizando el argumento de que estaban siendo entregadas a una cooperativa de mototaxis. Y esa cooperativa terminó convirtiéndose en un colectivo, armado y con moto”, agregó.

A cambio de esta ayuda, los colectivos son requeridos a prestar sus servicios al régimen en diversas labores. Han participado por ejemplo en jornadas de cedulación.

Y han jugado papeles centrales en la estrategia chavista durante las elecciones, patrullando armados y en motocicletas para intimidar al elector opositor, comentó Daquín.

En más de una ocasión, la actuación de los colectivos durante los eventos electorales ha sido violenta, como sucedió en noviembre cuando un grupo de ellos trató de incendiar el pequeño autobús en que se desplazaba el líder de la oposición Henrique Capriles, o como cuando dispararon contra el vehículo de la también dirigente de la oposición María Corina Machado.

“A Capriles no le dejaron entrar en alguna zona durante la campaña. Cuando trataba de visitar las zonas populares donde ellos operan, se encontraba con que los motorizados estaban allí con el rostro cubierto. Esos que le impedían el paso, eran miembros armados de los colectivos”, dijo Brandler.

Las agrupaciones utilizan pañuelos para taparse la cara y se desplazan en motocicletas como si se tratasen de una versión moderna de las viejas películas de vaqueros.

El color de los pañuelos porta un gran significado, como sucede con las las pandillas de los barrios en Estados Unidos, que utilizan el rojo o el azul para marcar territorio.

Y los colores son importantes en las operaciones de extorsión. Camisetas con esos colores son colgadas en las puertas de los pequeños negocios en que operan, para dar a conocer quien les protege, dijo Brandler.

Daquín coincidió.

“Estos colectivos se han convertido en cobradores de peaje [extorsión], exigiendo el pago de protección a los comerciantes que viven en la zona”, dijo Daquín.

“Y los comerciantes tiene que pagar, si no lo hace rápidamente se convierten en víctimas”, agregó.

Si bien acciones como esta pueden ayudar a traer orden en lugares azotados por el hampa, los colectivos no son bien vistos por los moradores de las zonas donde operan, añadió Brandler.

“Son temidos, no queridos”, comentó la profesora. “Querido no es ninguno de ellos, la gente les tiene terror”.

Siga a Antonio María Delgado en Twitter: https://twitter.com/DelgadoAntonioM

Más de Venezuela

  •  

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (AP Photo/Fernando Llano)

    Maduro convoca a la inversión pero posterga anuncio de medidas

    El presidente Nicolás Maduro instó este martes a la inversión productiva en Venezuela, en un marco de inflación y desabastecimiento, postergando para el miércoles el anuncio de las medidas de su prometida “ofensiva económica”.

  •  

El cantante venezolano Franco de Vita en una foto de archivo.

    Franco de Vita llama al diálogo en Venezuela y critica el autoritarismo

    El cantautor venezolano Franco de Vita, que visita estos días Puerto Rico, llamó el martes al diálogo en su país para lograr la paz, porque “no se puede vivir hablando constantemente de política”, y se mostró en contra de todo tipo de “sectarismo” y “autoritarismo”.

  •  

Un grupo de líderes estudiantiles, del Movimiento Estudiantil Venezolano, participa hoy, martes 22 de abril de 2014, en una rueda de prensa en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas (Venezuela). Los estudiantes hablaron sobre su posición en relación al "llamado al diálogo" realizado por el Gobierno Nacional.

    Estudiantes venezolanos exigen libertad de detenidos para dialogar

    El movimiento estudiantial venezolano ratificó que siguen sin cumplirse las tres condiciones que han solicitado al gobierno del presidente Nicolás Maduro para un diálogo: libertad para los detenidos durante las protestas, el cese de la represión brutal y desarmar a los paramiliares.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK


Empleo

Palabras clave(s) Ciudad Estado Categoria