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RAFAEL ROJAS: La mutación del héroe

En la primera mitad de 1960, la jefatura de la revolución --no la mayoría de los revolucionarios, que seguía siendo partidaria de la Constitución del 40-- tomó la senda del totalitarismo. En pocos meses, se centralizaron, nacionalizaron o intervinieron bancos cubanos y extranjeros, empresas norteamericanas, periódicos y revistas y estaciones de radio y televisión. El 4 de febrero de 1960, una semana después de que Eisenhower hablara en tono conciliador del tema cubano, llegó Anastas Mikoyán a Cuba, donde inauguró una exposición soviética, firmó un acuerdo comercial con el gobierno y ofreció la compra preferencial de azúcar, más un crédito de cien millones de dólares para la industrialización de la isla.

En su libro My 14 Months with Castro (1966), Rufo López Fresquet --el último de los ministros liberales que quedaba en el gabinete-- cuenta que cuando, a mediados del 60, intentó retomar la negociación comercial con Estados Unidos, el primer ministro se opuso y López Fresquet renunció. Tras el discurso del 1 de mayo, en el que Castro lanzó la consigna de ''elecciones para qué'', importantes políticos antibatistianos (Prío, Varona, Sánchez Arango, Carrillo, Artime, Rasco, Martín Elena), conscientes de que no habría espacio para una oposición pacífica, crearon el Frente Revolucionario Democrático. Otros políticos que integraron el primer gobierno, como José Miró Cardona, Manuel Ray y David Salvador, comenzaron a conspirar contra el régimen.

La política de Estados Unidos, aunque no cerraba todas las puertas de la negociación --Bonsal permaneció en La Habana hasta el 29 de octubre del 60-- optó, a insistencia de la CIA, por una solución violenta. Pero el escalamiento del conflicto entre Washington y La Habana, en aquel verano, inició con la presión para que las refinerías norteamericanas y británicas procesaran petróleo soviético y la confiscación de Texaco y Esso, que fue respondida por Eisenhower con la suspensión de compras de azúcar. La ruptura del pacto revolucionario, la guerra civil, el exilio, la inscripción de la isla en la órbita soviética y la confrontación con Estados Unidos fueron elecciones racionales de los nuevos gobernantes y no meras adversidades de la guerra fría.

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