• Salir
  • Centro de Membresía

RAFAEL ROJAS: Datos de una guerra civil

¿Qué defendían los revolucionarios y milicianos cubanos que se enfrentaron a sus compatriotas en Playa Girón y el Escambray? ¿Defendían el socialismo? ¿El partido único, la economía estatalizada, el control de los medios de comunicación, la supresión de derechos civiles y políticos y la represión de cualquier crítica o disidencia? Más bien, los revolucionarios defendían la ''patria'', la ''soberanía'', valores nacionalistas, no comunistas. Eso que Richard R. Fagen llamó ''la transformación de la cultura política'' en Cuba, que podríamos traducir como el adoctrinamiento marxista-leninista de la población, fue un fenómeno posterior a Bahía de Cochinos.

En sectores muy ideologizados de la isla, la guerra civil fue un enfrentamiento entre comunistas y demócratas. En buena parte de la clase media el conflicto se vivió como el choque entre dos maneras irreconciliables de entender la revolución. Unos pensaban que se podía reformar el campo y las ciudades, nacionalizar algunas industrias, alfabetizar el país y sanear la política sin suprimir libertades y celebrando elecciones. Otros sostenían que la única manera de avanzar en cambios más radicales, como la estatalización de la economía, era por medio del control permanente del poder. La guerra civil era la lucha a muerte entre cubanos por dos proyectos de una misma nación, que sólo habrían podido convivir en democracia.

El concepto de guerra civil resulta más apropiado que el de ''contrarrevolución'' a la hora de historiar aquel conflicto. El discurso oficial atribuye a los ''contrarrevolucionarios'' la falsa homogeneidad ideológica, política y social de la propia ''revolución'' y, a la vez, niega la identidad nacionalista de los opositores al comunismo. Cuando el campo intelectual y académico de la isla acepte que aquellas decenas de miles de adversarios al gobierno de Fidel Castro fueron cubanos que deseaban lo mejor para su país y no apátridas y traidores que trabajaron por la destrucción de la isla y su anexión a Estados Unidos, comenzará la verdadera reescritura de la historia contemporánea de Cuba.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos