• Salir
  • Centro de Membresía

JORGE FERRER: El Batista de La Habana

Fulgencio Batista coartó las libertades de los cubanos. Bajo el régimen que instauró tras el golpe del 10 de marzo de 1952, muchos cubanos que luchaban por restaurar los principios de la Constitución de 1940 fueron asesinados. Pero eso no lo convierte en el nadir de la historia de Cuba en el siglo XX. Sobre todo, cuando el régimen instaurado después ha sido también responsable de la conculcación de los derechos de los cubanos, de la muerte y el prolongado y atroz encarcelamiento de opositores pacíficos. También del entronizamiento de un régimen totalitario que Cuba no había conocido jamás, tanto por su duración, como, sobre todo, por su alcance absolutamente masivo.

Identificar una futura Cuba democrática con la imagen del país dividido y asolado por la violencia de estado y la violencia terrorista opuesta a aquella que fue la Cuba de finales de la década de los 50 es una estrategia que ha dado réditos cuantiosos al gobierno de La Habana. Oscurecer el complejo pasado republicano de Cuba dibujando un paisaje de pobreza y corrupción ha generado un vacío historiográfico que apenas comienzan a colmar investigadores cubanos en la isla y el exilio, capaces de abordar, por ejemplo, la figura de Fulgencio Batista desprovistos del furor del anatema.

"(S)ólo a la humanidad redimida le cabe por completo en suerte su pasado", escribió Walter Benjamin. Tal vez también la nación cubana deba redimirse del largo período dictatorial iniciado en 1952 para cobrar conciencia de su historia y anudar su pasado y su porvenir. Porque quién sabe si Clío, sensata y caprichosa, no nos contará mañana la crónica de largos años de libertades públicas restringidas y hasta abolidas en Cuba, y los presente como un paréntesis dominado por el megalómano Fidel Castro y cuyos simétricos corchetes sean dos generales: Fulgencio Batista y Raúl Castro.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos