Raúl Castro se afianza con la vieja guardia

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Por WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
En su discurso, Raúl Castro destacó el crecimiento en la Asamblea de "los miembros de las instituciones armadas''.
Si en la legislatura electa en el 2003 sumaban 40 los miembros de las FAR y el Ministerio del Interior (MININT), ahora los militares suman 46.
Pero no sólo por su creciente número resulta significativa la presencia de hombres uniformados en el gabinete y parlamento.
El "gobierno raulista'' contempla el reforzamiento del Consejo de Estado con dos figuras de la cúspide militar: los generales Leopoldo Cintra Frías, jefe del Ejército Occidental, y Alvaro López Miera, jefe del Estado Mayor General y viceministro de las FAR. Además, el comandante histórico Guillermo García Frías, de 79 años, figura ahora en el grupo de 23 miembros del máximo órgano gubernamental.
En total, ocho miembros de fila del Consejo de Estado fueron reemplazados, entre ellos los "históricos'' Pedro Miret y Armando Hart; Otto Rivero, vicepresidente del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros; Julio Christhian Jiménez, vicepresidente del Instituto de Deportes (INDER); y Pedro Ross Leal, ex secretario general de la Central de Trabajadores (CTC).
El lugar de Ross lo ocupó Salvador Valdés Valdes, actualmente al frente de la CTC y hombre de confianza de Raúl Castro.
Diez de los 31 miembros del Consejo de Estado son ahora negros o mestizos, quienes constituyen en total el 35. 6 porciento (219) del parlamento electo.
En cuanto a la dirección del parlamento, Ricardo Alarcón, de 70 años, y Jaime Crombet, de 66, fueron confirmados como presidente y vicepresidente. El único cambio fue la sustitución de Ernesto López por la maestra Miriam Brito Sarroca, funcionaria de la Asamblea Nacional.
Durante sus palabras de clausura, Raúl Castro anunció que la legislatura acordó posponer la configuración definitiva del nuevo gobierno para una próxima sesión en el transcurso del año, y esbozó además varios de los retos de su mandato:
* Hacer más eficiente la gestión gubernamental, con menor número de organismos de la administración central del Estado y una mejor distribución de las funciones que cumplen.
* incrementar las producciones agropecuarias y perfeccionar su comercialización.
* Estudiar la reevaluación del peso cubano y el papel de la doble moneda en la economía.
* Reconsiderar el papel de las gratuidades, los subsidios millonarios y los productos distribuidos de modo igualitario, como los de la libreta de racionamiento, que calificó de "irracionales e inostenibles'' en las actuales condiciones de la economía nacional.
* Eliminar en las próximas semanas algunas prohibiciones y rgulaciones en vigor y someter a estudio la supresión de otras de mayor complejidad jurídica.
No faltó tampoco la referencia a la política de la administración de George W. Bush y aseguró que Cuba no cederá un ápice ante las presiones intrenacionales que piden un ‘‘proceso de transición política en la isla.
"Hemos tomado debida nota de las declaraciones ofensivas y abiertamente injerencistas del imperio y algunos de sus más cercanos aliados'', dijo. "Como era de esperar, el Departamento de Estado se apresuró a anunciar la continuación del bloqueo en correspondencia con la política de la actual administración''.
Washington reaccionó ayer a través del jefe de la diplomacia para América Latina, Tom Shannon, quien volvió a exigir cambios políticos internos como condición para modificar la política estadounidense hacia Cuba.
"Urgimos al gobierno cubano a iniciar un proceso de cambio democrático y pacífico liberando a todos los presos políticos, respetando los derechos humanos y creando un camino claro hacia elecciones libres y justas'', afirmó Shannon.
De todas formas, el funcionario consideró que "hay posibilidad y potencialidad de cambio en Cuba'' tras la designación de Raúl Castro, y enfatizó que esos cambios ‘‘tienen que nacer dentro de Cuba''.
La jornada sesionó desde las 10 a.m. del domingo en el Palacio de las Convenciones de La Habana, sin la presencia ni mensajes enviados por Fidel Castro, cuya boleta llegó desde su lecho de enfermo por manos de sus asistentes, los diputados José miyar y Carlos Valenciaga. Su silla permaneció vacía durante la jornada parlamentaria.
Poco después de su nombramiento, Raúl Castro llamó al presidente venezolano Hugo Chávez durante la realización de su programa ¡Aló Presidente!
Chávez aseguró que la salida de Fidel Castro de la jefatura de Estado "no va a cambiar nada'' las relaciones entre los dos países.
"Visítanos cuando tengas un tiempito. Espero verte pronto y vaya un abrazo'', dijo el mandatario venezolano.
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