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Recuerdan brillante trayectoria de la revista Bohemia en su centenario

El Nuevo Herald

El 17 de julio de 1960, Quevedo de la Lastra reunió a periodistas y empleados en la redacción de la revista para anunciar su partida al exilio. Un grupo considerable de sus más cercanos colaboradores siguieron tras sus pasos y se nuclearon en Bohemia Libre que comenzó a editarse ese mismo año en Nueva York y terminó radicada en Venezuela. Quevedo de la Lastra se suicidó en Caracas el 12 de agosto de 1969, agobiado por la pérdida del proyecto que había sido la razón de su vida.

"Quevedo era un hombre que representaba al bastión de la democracia en América Latina'', afirmó Julio Suárez, quien fue el jefe de archivos de Bohemia entre 1948 y 1960. "Ese día que nos llamó para decirnos que se iba, fue el día más triste de mi vida, porque sentí como si una parte de Cuba se muriera''.

Suárez y otros veteranos de Bohemia en el exilio se reunieron ayer con El Nuevo Herald para compartir recuerdos y testimonios en torno a la revista centenaria, la más antigua de América Latina.

Agustín Alles, quien se incorporó como reportero de la sección En Cuba en 1954, señala que las radicales denuncias de Bohemia contra el régimen batistiano han creado una falsa ilusión de que Quevedo era un ferviente partidario de Fidel Castro.

"Antes del triunfo de Fidel Castro, Quevedo era partidario de una solución pacífica y electoral'', apuntó Alles, quien tomó el camino del exilio en 1961. "Fidel sabía el poder de la revista entre la población cubana, y maniobró contra Quevedo para imponer a Enrique de la Osa como director y acabar con la independencia de Bohemia ''.

De la Osa, fallecido en La Habana en 1996, fue uno de los pilares históricos de Bohemia . En 1943 fundó junto a Carlos Lechuga la popular sección En Cuba, un espacio de investigación periodística que encumbró el prestigio de la revista por su dinámico estilo narrativo e implacables revelaciones sobre la corrupción política.

La sección --elaborada con los reportes de colaboradores anónimos-- devino pronto en fragua de ilustres periodistas como Carlos Castañeda --editor emérito de El Nuevo Herald fallecido en el 2002--, Jacinto Torras, Benito Novás Calvo, Marta Rojas, Tony de la Osa y el propio Alles.

Oscar Zangroniz, quien trabajó en el área de publicidad desde 1946, rememora que ‘‘Fidel Castro tomó por costumbre ir todo los jueves a leer la revista antes de su distribución'', como solía hacerlo también el líder ortodoxo Eduardo Chibás (1907-1951). Bohemia salía a la calle los viernes.

Al triunfo de las fuerzas rebeldes en 1959, Bohemia realizó tres ediciones antológicas, la primera de ellas con una imagen de Fidel Castro con un bajante que reza "Gloria al Héroe Nacional''. En otro número de la época, aparece un dibujo del líder revolucionario con ciertas aproximaciones visuales a la figura de Cristo.

Zangroniz afirma que la publicación del dibujo fue una trampa tendida por De la Osa y su colega Mario Kuchilán, en presencia del propio Fidel Castro.

"Kuchilán trajo el dibujo donde Fidel aparecía como un Cristo y dijo que no podía publicarse en [el periódico] Prensa Libre porque no había colores... Fidel estaba allí pero se hacía el indiferente, como quien no estaba oyendo la conversación'', recuerda el publicista. "Cuando se fueron todos, Quevedo me llamó y me preguntó si debíamos publicarlo y yo le respondí que teníamos sólo dos caminos, o publicarlo o él [Quevedo] debía ir haciendo las maletas para irse de Cuba''.

Pablo González Villagra, ex jefe de Publicidad de Bohemia, se refirió a la prosperidad económica de la revista hasta 1960.

"Teníamos vendido todos los espacios de anuncios el año entero, dejábamos sin publicar cantidad de anuncios que no cabían en las páginas'', contó González.

La revista vendía a 8.50 pesos la pulgada de anuncio. La página entera tenía un costo de 550 pesos y de 1,500 la página a color. El peso cubano era entonces equivalente al dólar.

El fotógrafo Delio Valdés no pudo contener la emoción al rememorar su trayectoria en Bohemia. Valdés y Eduardo Hernández (Guayo) fueron los únicos fotógrafos que cubrieron los violentos sucesos del reparto Orfila, en La Habana, en septiembre de 1947. Pero las fotos de Valdés no aparecieron entonces acreditadas.

Fue también el único fotógrafo que entró en la morgue para tomar las fotos de Manuel Fernández Supervielle, el alcalde de La Habana que terminó suicidándose el 4 de mayo de 1947.

"Bohemia sigue siendo para mí el órgano de prensa más influyente, efectivo y profesional que ha tenido Cuba en toda su historia'', aseveró Valdés.

Actualmente Bohemia tiene una tirada de 100,000 ejemplares y desde 1991 comenzó a editarse con frecuencia quincenal.

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