Despierta singular interés en vida y obra de Batista
Por IVETTE LEYVA MARTINEZ
Especial para El Nuevo Herald
Fulgencio Batista Zaldívar, la figura política que más influyó en la época republicana en Cuba, ha comenzado a ser reexaminado históricamente medio siglo después de que Fidel Castro lo sucediera en el poder.
En los dos últimos años, la figura de Batista (Banes, 1901-- Marbella, 1973) ha sido objeto de estudio e inspiración para investigadores, académicos y escritores. En el 2006, el historiador cubanoamericano Frank-Argote Freyre publicó Fulgencio Batista: From revolutionary to strongman, la primera parte de su minuciosa biografía del gobernante desde su nacimiento hasta 1940.
"Al pasar casi 50 años, las pasiones van disminuyendo y se puede analizar con más claridad los períodos de gobierno de Batista", consideró Argote Freyre, profesor de Historia de la Universidad Kean, en Nueva Jersey.
Durante décadas, la historiografía esquivó la figura del hombre que gobernó durante más tiempo en la República -- 11 años -- y cuyo poder en la isla se hizo sentir en la primera mitad del siglo XX. Fue el primer presidente que gobernó bajo la última Constitución republicana, entre 1940 y 1944. Pero en 1952 tomó al poder mediante un golpe de Estado que destrozó el orden constitucional y generó un amplio rechazo popular. El 31 de diciembre de 1958 se vio obligado a abandonar la isla ante el empuje del Ejército Rebelde liderado por Castro.
"Los historiadores y politólogos dentro de Cuba saben que uno de los mitos de la revolución es que Batista fue un demonio, reconocen que la historia es más complicada, pero sus carreras estarían en peligro si desafían la versión oficial", señaló Argote-Freyre, quien viajó a la isla para su investigación.
Al historiador le sorprendió la complejidad del gobernante cubano.
"Su mente era muy sutil, entendía el poder y los mecanismos para manejarlo. Se convirtió en un hombre fuerte dentro de un gobierno débil", opinó. "Hace tiempo debíamos haberlo visto con ojos más históricos y menos apasionados".
Sin embargo, la controversial personalidad sigue avivando pasiones en el exilio cubano, donde conviven opositores a la etapa dictatorial (1952-1959) con colaboradores y simpatizantes suyos.
El 14 de enero del 2001, una misa convocada en la iglesia San Juan Bosco de Miami para honrar al ex gobernante en el centenario de su nacimiento fue suspendida por una falsa amenaza de bomba.
A pesar del incidente, grupos de exiliados han seguido conmemorando otras fechas vinculadas a Batista, como los aniversarios del 4 de septiembre de 1933, cuando el entonces sargento encabezó una revuelta militar que lo catapultó a la historia de Cuba y llevó a la renuncia del presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes.
En junio del 2006, la revista Enepecé, editada en Miami, dedicó un amplio dossier a Batista, con una entrevista del filósofo Emilio Ichikawa a su hijo mayor, Fulgencio Rubén (Papo) Batista, quien falleció el pasado año.
Pero Batista también revive en la literatura.
En España, el joven periodista Gregorio León obtuvo el X Premio de Novela de la Ciudad de Badajoz en el 2007 por Murciélagos en un burdel, inspirada en el fallido asalto al Palacio Presidencial en 1957 y donde recrea la personalidad del general golpista.
"Quitarle a Batista la etiqueta de dictador es tan difícil como borrar un tatuaje. No podía describirlo como el sanguinario que ha trazado el régimen cubano históricamente, ni tampoco llevármelo al otro extremo", comentó León. "La cosa era ver a Batista de carne y hueso. Ver cómo se enamora de su mujer después de atropellarla mientras ella paseaba, cómo sufre por las consecuencias para su familia al producirse al ataque al Palacio Presidencial. . ."
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