• Salir
  • Centro de Membresía

Se suicida legendario piloto anticastrista


Pedro Luis Díaz Lanz (der.) en una foto tomada en 1959.
Pedro Luis Díaz Lanz (der.) en una foto tomada en 1959.
Cortesía de Latin American Studies

El Nuevo Herald

El legendario piloto que garantizó los mayores abastecimientos de armas para los rebeldes de Sierra Maestra, fue jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria en enero de 1959 y se convirtió en el primer desertor de alto rango que alertó sobre el rumbo comunista de Fidel Castro, se quitó la vida de un balazo en el pecho.

Pedro Luis Díaz Lanz se suicidó la noche del jueves en Miami en circunstancias aún no esclarecidas. Murió de 81 años, pobre y decepcionado, golpeado por transtornos emocionales que habían afectado seriamente su salud en los últimos años.

La noticia de su fallecimiento circuló desde las primeras horas del viernes en los principales espacios radiales y televisivos de Miami.

"Fue un patriota, un hombre que tuvo la dignidad de darlo todo por la libertad de Cuba'', dijo su hermano Eduardo Díaz Lanz a la radio local.

Según su testimonio, Díaz Lanz le había anunciado meses atrás que "no iba a caer en el vacío'' y que antes prefería quitarse la vida.

Vivía angustiado con la suerte de Cuba. Se sentía pesimista y comentaba que "los cubanos nunca verán su patria libre si no se llenan de dignidad''.

Con la muerte de Díaz Lanz desaparece un protagonista insustituible de la historia cubana contemporánea y una figura mítica del prolongado enfrentamiento de la comunidad exiliada con el régimen castrista.

"Fue un hombre de ideales firmes que contribuyó decisivamente a una revolución que considerábamos reivindicatoria de los derechos del cubano y por eso cayó entre las primeras víctimas de la traición de Fidel Castro'', comentó anoche el ex comandante Huber Matos, quien abandonó las filas revolucionarias tras los pasos de Díaz Lanz y cumplió 20 años de cárcel bajo acusaciones de traición.

Nacido en La Habana el 8 de noviembre de 1926, en el seno de una familia de tradición independentista y patriótica, su abuelo combatió en las filas mambisas frente a las fuerzas colonialistas españolas y su padre fue un alto oficial del ejército constitucional cubano hasta 1930. Díaz Lanz se vanagloriaba también de ser biznieto de una hermana de José Martí (1853-1895), prócer de la independencia de la isla.

Se graduó de bachillerato en 1944 y cursó estudios como mecánico de aviación. En 1946, con apenas 20 años, comenzó a pilotear aviones y llegó pronto a fungir como copiloto para la firma Aerovías Q, que transportaba pasajeros y carga entre La Habana y Miami.

Inconforme con la situación política del país tras el golpe militar de Fulgencio Batista, Díaz Lanz conoció a Frank País, líder de la resistencia urbana en Santiago de Cuba, y poco después entró en contacto directo con Fidel Castro, quien lo designó para la estratégica misión de introducir armas clandestinamente desde el extranjero, usando la cobertura de piloto comercial.

El primer cargamento con destino a las fuerzas rebeldes fue llevado desde Punta Arenas, Costa Rica, hasta un cacerío en plena Sierra Maestra el 20 de marzo de 1958. Piloteando un avión de carga donde viajó Huber Matos, la expedición concluyó exitosamente con la entrega de cinco toneladas de armas y municiones a los insurgentes.

"Lo conocí días antes del viaje y desde el primer momento reconocí que se trataba de una persona con una determinación, una seguridad y una valentía fuera de toda duda'', recordó Matos.

Díaz Lanz llevó también abastecimientos bélicos a los combatientes revolucionarios volando desde Venezuela. Se calcula que el 70 por ciento de las armas que fueron entregadas a los frentes del Ejército Rebelde en la última etapa de la guerra fueron facilitadas por sus operaciones aéreas.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos