La guerrilla de Fidel Castro tenía un presupuesto de lujo

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Por WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
Castro determinó una contribución de 15 centavos por cada saco de azúcar de 250 libras producido en la zafra de 1958, de los cuales 10 centavos correspondían al central y cinco al colono, de manera que permitiera al central "abonar la parte correspondiente al colono para facilitar el cobro de la contribución y descontarla al colono en su oportunidad'', según especificó en la carta a Pastorita.
A cambio, el Ejército Rebelde se comprometía a garantizar la seguridad de las propiedades y el bienestar del colono.
Pero el cobro de impuesto no se restringió a la industria azucarera oriental, sino que abarcó también a otras áreas de la economía como los ganaderos, los cafetaleros, los productores de arroz y la banca en otras del país.
El ex comandante Huber Matos cuenta que el sistema de impuesto funcionó perfectamente en la zona donde operaba el II Frente Oriental ‘‘Frank País'', comandado por Raúl Castro.
"El II Frente sí tenía una recaudación sustancial, porque Raúl cobraba impuestos y tenía allí una organización casi como un Estado'', rememoró Matos, quien en marzo de 1958 viajó desde Costa Rica a la Sierra Masestra en un avión cargado de armamentos y municiones.
Según Matos, Castro le proporcionó $7,000 para costear el viaje. Castro le dijo entonces haber pagado un seguro de $80,000 en Miami en caso de que el avión fuera destruido.
Después del éxito del impuesto del azúcar durante el primer mes, Castro conci-bió que las milicias clandes- tinas y los grupos de acción y sabotaje del M-26-7 podían hacer lo mismo en las ciudades y ordenó extender el radio de acción de las recolecciones monetarias.
En una carta enviada el 16 de septiembre de 1958 a Julián Zulueta, representante de la banca nacional y extranjera, Castro le informa de una "contribución inexcusable'' que tendrá que pagar el sector bancario y los acusa de ser en parte responsables por el mantenimiento del régimen batistiano. La suma impuesta fue de $1 millón y debía ser pagada, con carácter obligatorio, antes del 30 de septiembre de ese año.
Como incentivo, Castro le ofreció a Zulueta interceder con el futuro presidente de la República para que dedujera ese aporte de la obligación fiscal, una vez instalado el gobierno revolucuionario.
Alvarez también documenta pago de sobornos durante la estadía de los moncadistas en México para conseguir la libertad de tres detenidos, así como durante el avance de columnas invasoras de Camilo Cienfuegos y Ernesto "Che'' Guevara rumbo al occidente del país, a finales de 1958.
"En el extranjero se le llegó a entregar dinero al régimen de Duvalier para liberar a unos revolucionarios presos que en 1958 trataron de robarse una embarcación y provocaron la muerte a un empleado'', apuntó Alvarez.
Principio y fin del mito fidelista puede adquirirse en la Librería Universal de Miami. Habrá un lanzamiento el 6 de agosto durante las sesiones de la Asociación de Estudios de la Economía Cubana (AEEC) en Miami.
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