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La terrible catástrofe del pueblo cubano

BRUCE C. STRONG/ORANGE COUNTY REGISTER

Especial para El Nuevo Herald

Me propongo responder velozmente a seis preguntas clave que hoy se hace cualquier persona interesada en explicarse este largo proceso histórico conocido como "la revolución cubana'':

* ¿Por qué y cómo fue derrotado Batista por un puñado de jóvenes rebeldes que carecían de adiestramiento?

* ¿Por qué Fidel Castro, su hermano Raúl, el Che Guevara y otros pocos revolucionarios convirtieron a Cuba en una nación comunista?

* ¿Cómo fue la transformación de ese país a lo largo de este período?

* ¿Cuáles han sido las consecuencias reales de esos cambios para el pueblo cubano?

* ¿Por qué el comunismo cubano no desapareció tras el colapso de la URSS y sus satélites europeos a partir del derribo del Muro de Berlín en el 1989?

* ¿Qué sucederá cuando la dictadura cubana, como todas, llegue a su final?

De alguna manera, en las respuestas a esas seis preguntas hay un balance completo de lo que fue, ha sido, y tal vez será lo que pomposamente llaman "el proceso revolucionario cubano''.

El triunfo de la revolución
La caída y fuga de Batista en enero de 1959 fue un suceso raro, pero no único en la violenta historia de Cuba. En agosto de 1933, 26 años antes, otro dictador militar, el general Gerardo Machado, también había huido del país tras una cruenta revolución armada impulsada por los estudiantes y las clases medias, secundada en la fase final por el ejército.

Incluso, fue al calor de esos hechos y en la cresta de aquella revolución que surgió Fulgencio Batista como un meteoro: de joven y humilde sargento taquígrafo, pobre y mestizo, había pasado primero a coronel, y luego a general y "hombre fuerte'' de la república, presentándose como un líder de izquierda, muy cercano en su momento a los comunistas, aunque capaz de entenderse muy bien con los norteamericanos y de reorganizar el desorden institucional posrevolucionario que existía en el país, operación que duró aproximadamente siete años: desde 1933 hasta 1940. En ese año, en 1940, se aprobó una constitución democrática que no permitía la reelección, y Batista fue elegido presidente legítimo por los próximos cuatro años.

Sin embargo, el grueso de la sociedad, a tenor de los esquemas revolucionarios de la época, comenzó a acercarse a un movimiento de masas de corte socialdemócrata, llamado Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), que manejaba una retórica antiamericana y anticapitalista, dirigido por un médico llamado Ramón Grau San Martín. En 1944 y 1948, en dos elecciones consecutivas, ese partido "Auténtico'' gano limpiamente los comicios, y parecía que una democracia de centroizquierda o socialdemocracia se había estabilizado en el país. Precisamente, fue el segundo de estos dos gobiernos auténticos, legítimamente presidido por el doctor Carlos Prío Socarrás, quien fue derrocado por Batista.

El 10 de marzo de 1952, poco antes de las elecciones pautadas para ese año y en las que --según las encuestas de la época-- hubiera ganado el Partido Ortodoxo (un desprendimiento de los auténticos), Batista dio un golpe militar, el segundo de su vida, e interrumpió el curso democrático del país.

Poco después comenzó la insurrección para desalojarlo del poder, más o menos como había ocurrido contra Machado un cuarto de siglo antes: atentados terroristas, ataques a cuarteles, asesinatos de militares, conspiraciones políticas, y una severa crítica al gobierno en los medios de comunicación. A todo esto respondió la dictadura de Batista con asesinatos selectivos, torturas a los detenidos y censura esporádica y persecución a los periodistas y políticos críticos.

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