Sangriento balance de cinco décadas de dictadura

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Por MARIA C. WERLAU
Especial para El Nuevo Herald
Aparte de esa demoledora cifra, se estima que los muertos en intentos de salida por mar pudieran superar los 77,000. Este cálculo econométrico fue derivado por el doctor Lago, economista graduado de la Universidad de Harvard, con datos del Servicio Guardacostas de Estados Unidos y estudios realizados en las universidades de Miami y La Habana, respectivamente. Pero la cifra exacta de "balseros'' es imposible de constatar. Archivo Cuba sólo tiene documentadas 1,104 muertes o desapariciones en intentos de salida debido a que no ha existido un esfuerzo sistemático en el exilio para registrar estos casos. Francisco Chaviano González intentó desde la isla crear un registro de desaparecidos, principalmente en el mar. Fue apresado en 1994 y cumplió en prisión 13 años de una sentencia de 15 por revelar "secretos de Estado''. Lo liberaron en agosto del 2007 con su salud quebrantada.
Uno de los más pavorosos aspectos de esta tragedia es el asesinato por parte de autoridades cubanas de civiles intentando escapar de la isla. Un esfuerzo incipiente ya arroja unos 200 de tales asesinatos. Esta prematura cifra compara con las 227 víctimas en intentos de cruzar el muro de Berlín durante el comunismo en Alemania Oriental.
El mundo la desconoce, pero pone de manifiesto una pavorosa realidad nunca antes vista en este hemisferio --una política de estado de liquidar a ciudadanos indefensos por querer abandonar su país. Los guardafronteras cubanos han hundido embarcaciones, embistiéndolas o tirándoles enormes bolsas de arena desde avionetas o helicópteros, y han ametrallado civiles, sin importar su edad o condición. Se han recibido informes de unidades militares específicamente dedicadas a esa macabra tarea. Las masacres del Canímar en el 1980 y la del remolcador "13 de marzo'' del 1994, que dejaron decenas de víctimas incluyendo muchos niños, son sólo los episodios más conocidos. Se calcula que el número de sacrificados pudiera estar en los miles, aunque sólo podrá estimarse con mayor certeza si algún día se recuperan los archivos secretos del estado cubano. Por lo general los únicos testigos que han quedado son los propios victimarios.
El caso de Iskander Maleras Pedraza, de 26 años, y Luis Angel Valverde Linfernal ofrece un grado excepcional de comprobación. Ambos fueron ametrallados por guardafronteras cubanos al intentar llegar por mar a la base naval estadounidense en Guantánamo el 19 de enero del 1994. Del grupo de cuatro amigos, uno logró llegar a la base, por lo que no pudo ocultarse el asesinato. Otro fue apresado, enjuiciado y enviado a prisión domiciliaria. Por ser Maleras de Guantánamo y sus padres conocidos y respetados profesionales, el régimen manipuló el revuelo popular con una campaña publicitaria destinada a sembrar miedo entre posibles imitadores. Se exhibieron fotos de los cadáveres y se condecoró públicamente a los guardias responsables por cumplir órdenes. Los mismos documentos jurídicos del gobierno cubano y las emisiones de su prensa oficial constatan el asesinato y su causa.
Otro caso, el de Miguel Guerra Mora, Daniel Cosme Ramos y Federico Martí Jiménez, se reporta oficialmente como desaparición, pero todo indica que los tres fueron asesinados en una salida marítima. Guerra Mora, de treinta y seis años y padre de dos hijos, era técnico en dragado. El 19 de mayo del 1991, durante una obra en el puerto de Palo Alto, Ciego de Avila, él y sus dos compañeros tomaron el mando de una embarcación. Nunca más se supo de ellos. Su familia los buscó desesperadamente, incluso con gestiones ante países donde hubieran podido llegar. Al cabo de cinco años, un guardafronteras se compadeció y les hizo saber confidencialmente que los tres habían sido ametrallados intentando escapar.
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