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El balance de la Revolución : pocos logros a un costo demasiado alto


En Cuba, aunque aumentó la cobertura de salud desde 1959, hay serios problemas de calidad y sanidad pública.
En Cuba, aunque aumentó la cobertura de salud desde 1959, hay serios problemas de calidad y sanidad pública.
Jose Goitia / Canadian Press
ENCUESTA:
¿Justifican los logros el alto costo que se ha pagado por ellos?

Especial para El Nuevo Herald

O sea, no hay duda de que el gobierno aumentó el acceso de los cubanos a alguna forma de educación. Además, ese acceso ha sido subsidiado por el Estado, de manera que para el individuo, la educación parece gratuita aunque no lo sea para la sociedad. Sin embargo, no hay una base sólida para afirmar si la calidad de cada forma de educación mejoró o empeoró. En estos 50 años el currículo educativo ha estado determinado por el gobierno, que mantiene un monopolio en todas las formas de la educación. No hay discusiones públicas sobre la política educativa y el currículo en cualquier nivel está impregnado de elementos ideológicos y políticos, cuya enseñanza es obligatoria. En este aspecto, muchos opinan que en lugar de logros en la calidad de la educación ha habido retrocesos.

Por otra parte, unas encuestas comparativas internacionales sobre el rendimiento académico indican que los estudiantes de primaria incluidos en las muestras cubanas obtuvieron mejores calificaciones en varias asignaturas que los de otros países. Esto se pudiera señalar como una posibilidad de logro cualitativo aunque no se puede evaluar hasta qué punto los resultados representan a la población escolar total.

También hay que señalar que de acuerdo a informaciones traídas desde la isla por maestros exilados recientemente, la calidad de la educación se ha deteriorado significativamente desde el comienzo del milenio. La mayor parte de los observadores atribuyen este fenómeno al envío de grandes contingentes de maestros a otros países, los cuales pagan por sus servicios docentes al gobierno cubano.

Sobre la salud pública las informaciones disponibles indican que hubo un gran aumento de la cobertura en los servicios de atención primaria y en los servicios preventivos de la salud, todos igualmente subsidiados por el Estado. Sin embargo, la evaluación del cuadro cualitativo es mucho más difícil. Muchos especialistas afirman que los estándares de calidad de los servicios de salud bajaron en términos generales para el país en su conjunto, mientras que otros responden que aún si esto fuera cierto, algunos servicios llegaron a lugares recónditos por primera vez y que, por lo tanto, cualquier nivel de calidad podía considerarse aceptable. También hubo mejoras cualitativas en cuanto a los programas masivos de vacunación.

Pero la desaparición de la Unión Soviética reveló la enorme dependencia económica y social que la revolución llegó a tener con ese país, precisamente como resultado del deterioro de la economía cubana.

Hasta fines de la década de los 80, Cuba recibía cada año el equivalente de miles de millones de dólares en subsidios que le permitían cubrir el déficit productivo y financiero de su economía. El país gastaba más de lo que producía y los soviéticos eran los que cubrían la diferencia para mantener a flote la economía cubana. Al desaparecer estos subsidios, lo que hace crisis en los años 1993 y 1994, la cobertura nominal de los servicios de salud y de los programas educativos no sufrió grandes reducciones, pero su calidad sí fue severamente disminuida para la mayoría de la población, especialmente en los programas de salud. El gasto educativo real parece haber caído en un 49 por ciento entre 1989 y 1995, mientras que el de salud descendía un 24 por ciento en el mismo período.

La salud pública parece haber sido afectada también por las deficiencias nutricionales que sufrieron muchos cubanos, la baja calidad del suministro de agua potable y el deterioro de la salubridad en los ambientes urbanos. Se hizo evidente que la economía socialista no generaba los recursos necesarios para mantener los programas de educación y de salud que tanto prestigio internacional le habían ganado a la revolución cubana entre sus simpatizantes por algún tiempo. A pesar de ello, las estadísticas disponibles indican una esperanza de vida para los cubanos de 78.6 años --igual que la de Chile, superior a la de Estados Unidos en 0.7, pero ligeramente inferior a la de Costa Rica con 78.8.

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