Frank País y sus motivos antagónicos con Fidel Castro
Por JOSE ALVAREZ
Especial para El Nuevo Herald
• Creación de un Segundo Frente guerrillero: País lo concebía como un medio de controlar la ambición caudillista de Castro y como un apoyo a su proyecto civilista.
• Organización y dirección del Movimiento: Después de numerosos intentos para convencer a Castro de la necesidad de reestructurar la organización, País lo hace apenas sale de la prisión de Boniato a mediados de mayo de 1957. Luego se lo informa en carta del 7 de julio. Le dice de los cambios que ha hecho (previa consulta con dirigentes del Llano y no de la Sierra), y las personas que ha nombrado, incluyendo a Celia Sánchez como única Delegada de la Sierra a la DN. Le deja saber que ha elaborado planes bélicos a nivel nacional y que había centralizado la dirección de la organización en Santiago de Cuba.
• Programa nacional: En dos ocasiones, debido a la apatía de Fidel, Frank encomendó la elaboración de planes de gobierno. El primero se conoce como “Tesis económica” y el segundo “Nuestra razón”. Ninguno contó con el respaldo del jefe guerrillero.
• Gobierno provisional y junta militar: En cuanto al primero, País logró persuadir a Castro de no establecer uno en la Sierra. Pero conspiró con militares en igualdad de condiciones aun cuando Fidel deseaba que se le incorporaran de manera incondicional. Frank le comunicó en carta del 24 de julio que había desarrollado un plan de acción con marinos y militares pero que no se lo podía informar todavía.
• Milicias urbanas: Fidel Castro consideraba esta acción como paralela a las guerrillas de las montañas. Para País, eran un arma militar que equiparaba las facciones en pugna. Después de asesinado, Castro las disolvió.
• Anticomunismo y relaciones con la Embajada Norteamericana: País realizó varias acciones de plena confrontación con los militantes comunistas a la vez que sostenía excelentes relaciones con el consulado local de Estados Unidos. Guevara lo consideraba un acto de alta traición.
A esas alturas era obvio que la jefatura de la organización radicaba en el Llano y no en la Sierra. Existe confusión en cuanto a quién era en realidad el jefe máximo del Movimiento 26-7. Depende de la época. Lo fue Fidel Castro desde que lo fundó hasta que se internó en los bosques de la Sierra Maestra. Frank País fue el jefe nacional de acción desde que Fidel le asignó esa función en su primer viaje a México hasta el inicio de la guerrilla. Desde entonces, fue él quien reorganizó el Movimiento en toda Cuba, nombrando los miembros de las Direcciones Provinciales y la Dirección Nacional (DN). Todas las circulares y documentos oficiales llevaban la firma de Frank País como “coordinador general” o “jefe” de la DN. Era Frank quien estaba al frente de la organización en toda la isla, mientras Castro dirigía la incipiente guerrilla que, por muchos meses, dependió de País para su supervivencia.
Como uno de los protagonistas de la novela La condición humana, de André Malraux, Frank “estaba seguro de que moriría sin ver la revolución”. “Creo que no voy a ver la victoria”, le confesó una noche a uno de sus hermanos de lucha. Días antes de su muerte le escribía a Haydée Santamaría que sólo pedía un mes más de vida “para terminar los proyectos que tengo entre manos”. Tenía apenas 22 años y se conformaba con vivir un mes más. Bajo una persecución tenaz (“desde el domingo hasta hoy [me han hecho brincar] de cuatro casas”, le escribe a Celia el 24 de julio de 1957), lo sorprende la muerte de su hermano menor. Escribe unos versos con frases como “viviendo esta vida dura/ de engaños y desencantos.” Y luego dice: “A mí, cuánto dolor me espera/ de espalda dolor rastrero.” La premonición se cumplía un mes después cuando cayó asesinado, víctima de una delación interna, en una calle del barrio San Germán. Sus últimas cartas, que demuestran el poder que había adquirido para impulsar sus ideas democráticas, tal vez sellaron su suerte. Por un radio portátil escuchó Fidel Castro la noticia. De inmediato se sentó a escribir. “No sabe el pueblo de Cuba quién era Frank País”. Muchos afirman que sí lo sabía. Por eso, esa misma tarde comenzó a poner en práctica su plan para obtener el poder absoluto: primero, del Movimiento 26-7 y luego del país. El camino se había despejado definitivamente para sus planes hegemónicos en Cuba.
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