Chávez amplía poder bélico
CASTO OCANDO
El Nuevo Herald
PEDRO REY/AFP/Getty Images
La política armamentista de Venezuela ha provocado reacciones internacionales. En Brasil, ex presidentes y diputados han expresado preocupación por una carrera armamentista en la región y altos oficiales estadounidenses han expresado alarma.
En medio de señales cada vez más fuertes de que puede perder posiciones clave en el
escenario del poder regional, además de debilitar su popularidad, el gobierno del
presidente Hugo Chávez promueve una concentración de poderío policial, militar y de
combate sin precedentes que ha llevado al país a convertirse en el mayor importador de
armas de Latinoamérica y el noveno en el mundo.
El gobierno venezolano no sólo ha aumentado el presupuesto militar a un nivel que no
tiene comparación con el pasado, sino que también está reactivando cientos de miles de
milicianos y reservistas para enfrentar a una supuesta invasión estadounidense. A la
vez, organiza un cuerpo nacional de policía que tendría potestad de intervenir de manera
casi ilimitada en los cuerpos policiales locales.
"Desde finales del 2004 Chávez ha desarrollado un plan importante de adquisición de
armas, más orientado a un conflicto externo, como defender el país de un supuesto ataque
de Estados Unidos'', afirmó Andy Webb-Vidal, analista de seguridad y defensa de Bogotá.
Sin embargo, agregó Webb-Vidal, "es una posibilidad completamente remota'', lo que
‘‘deja la interrogante de para qué sirven estas compras''.
Según el analista, las adquisiciones pueden servir "para aumentar la capacidad
bélica de Venezuela frente a países vecinos o aumentar las tensiones del alto mando
militar venezolano, o ambas cosas''.
Conjuntamente con esos factores, las altas autoridades militares leales al mandatario
venezolano endurecen la confrontación dentro de la Fuerza Armada Nacional (FAN) en un
abierto intento por depurar los cuarteles y catalizar la salida de elementos
institucionales opuestos a la politización del cuerpo armado en favor de los militares
revolucionarios.
La situación en las FAN está tan caldeada por el descontento y las presiones de los
oficiales chavistas que existen condiciones "preinsurreccionales'', principalmente
entre los mandos militares medios, declaró recientemente el general retirado Raúl
Baduel, opositor de Chávez e importante figura de referencia militar.
La política armamentista de Venezuela ha provocado reacciones internacionales. En
Brasil, ex presidentes y diputados han expresado preocupación por una carrera
armamentista en la región y altos oficiales estadounidenses han expresado alarma.
Los dos grupos milicianos organizados por el gobierno, el Frente Francisco de Miranda
(FFM), fundado en el 2003, y la Guardia Territorial (GT), establecida en el 2005,
recibirán una importante inyección de recursos, equivalentes al actual presupuesto
militar.
La partida presupuestaria para la FAN este año ascendió a $4,000 millones, según
cálculos del presupuesto oficial del Ministerio de la Defensa del 2008, pero pudiera ser
mayor debido a los grandes ingresos que recibe el país con el alza en los precios del
petróleo.
Entre el 2005 y el 2008 el gobierno ha anunciado compras y programas de asistencia
militar a países latinoamericanos por unos $15,000 millones, reveló una investigación
del Centro de Investigaciones Económicas, un grupo independiente con sede en Caracas.
Entre otras, el gobierno intentó secreta e infructuosamente adquirir un paquete
accionario de $150 millones en una firma israelí que maneja sofisticados satélites
espía, transacción que ahora se decide en un tribunal federal de Nueva York.
La compra de fusiles rusos AK pasaron de unos $71 millones entre el 2002 y el 2004 a
más de $4,000 millones entre el 2005 y el 2007, indican cifras oficiales.
Venezuela también compró a Rusia 24 aviones de combate y 35 helicópteros, además de
equipamiento y tecnología para instalar una fábrica que en el 2010 será capaz de
producir unos 30,000 fusiles automáticos anuales.
Este auge armamentista ha llevado a Venezuela a ocupar uno de los primeros lugares a
nivel mundial. Según el estudio más reciente del Instituto de Investigaciones para la
Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo, en el 2007 Venezuela fue el mayor importador de
armamento en América Latina y el noveno en el mundo.
El informe del SIPRI indica que Venezuela obtuvo el 90 por ciento de sus insumos
militares de de Rusia, un total de $1,310 millones entre el 2006 y el 2007, sin incluir
los más recientes anuncios de adquisición de submarinos.
Otro proveedor fue China, con $41 millones en ventas. Siguiendo presiones de
Washington, Israel, Francia, Holanda, Gran Bretaña, Corea del Sur, Polonia, Suecia,
Italia y Alemania suspendieron la venta de armamentos a Venezuela.
El gobierno venezolano registró un importante aumento en la compra de armamentos en
el quinquenio 2003-2007: del lugar 56 en 1998, el año en que Chávez ganó sus primeras
elecciones presidenciales, pasó al lugar 24 en el 2007 entre los países que más dinero
gastan en armamentos, indicó el instituto sueco.
En Sudamérica, al igual que en Africa y el Levante, existe "una problemática falta
de limitaciones tanto de vendedores de armas como de importadores activos'', indicó en
el informe Siemon Wezeman, director del proyecto de Transferencia de Armamentos del
organismo sueco.
El fenómeno ocurre en momentos que evidencias supuestamente contenidas en la
computadora del líder guerrillero Raúl Reyes, que murió en una operación comando del
ejército colombiano en territorio ecuatoriano, indican una estrecha cooperación con
fines militares entre altos funcionarios chavistas y la guerrilla colombiana.
Según una serie de correos electrónicos entregados por el gobierno del presidente
Alvaro Uribe a The Miami Herald, el actual ministro de Interior y Justicia de Venezuela,
Ramón Rodríguez Chacín, pidió apoyo logístico y de entrenamiento en guerra de
guerrillas, para enfrentar una eventual invasión norteamericana.
La carrera armamentista de Chávez ha provocado reacciones en Estados Unidos.
En enero pasado, durante una visita en Bogotá, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el
almirante Michael Mullen, afirmó que la importación de gran cantidad de armamento por
Venezuela causa‘‘una gran preocupación'' tanto en Estados Unidos como el resto de la
región.
Mullen también criticó el "apoyo estratégico'' de Chávez a las FARC. "No creo que
ayude a la estabilidad regional ni a la seguridad a largo plazo'', precisó.
En marzo, el jefe del Comando Sur, con sede en Miami, el almirante Jim Stavridis,
calificó de inexplicable la gran cantidad de armamento comprada por Venezuela en tiempos
recientes, durante una comparecencia ante la Comisión de Servicios Armados del Congreso.
"Eso me preocupa. Parece ser un alto nivel de compras de armas. Esta es una región
que no es proclive a la guerra'', señaló Stavridis.
"Sin duda Chávez está en un proceso de llevar la revolución bolivariana a otros
países, por lo que la compra de armamento se convierte en algo peligroso para el
continente y para los gobiernos que no comulgan con su doctrina'', dijo Rafael Huizi
Clavier, vicealmirante retirado que fue Inspector General de la Fuerza Armada
Venezolana.