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Daniel Shoer Roth  

Las verdades disfrazadas

Momentos antes de que la Comisión de Miami-Dade cambiara nuestra salud ambiental por unas tiendas más allá del límite urbano del condado, dos bandos opuestos de intranquilos residentes expusieron sus respectivas caras de la moneda en esa reunión.

El primer grupo se refirió a la rica biodiversidad del Parque Nacional Everglades, a su título de patrimonio mundial de la ONU, a la escasez de agua por los cambios climáticos, al crecimiento urbano desmedido...

El segundo grupo planteó la necesidad de construir una secundaria en el suroeste del condado con menos alumnos por aula, y una carretera nueva de $7 millones para aliviar la congestión de tráfico en West Kendall...

Cualquiera pensaría que la controversia sobre la expansión de la Frontera del Límite Urbano gira en torno a una escuela o una carretera. Pero no es lo cierto.

Así es como serpentean estos proyectos urbanísticos que a veces nos dejan atónitos cuando consiguen el OK de las autoridades: Los promotores persuaden a los grupos vecinales prometiéndoles obras públicas que son responsabilidad del gobierno condal, para que presionen a sus comisionados y éstos encuentren de esta manera la excusa perfecta para dar su bendición final al galopante desarrollo.

Es la técnica del disfraz. Y en el Gran Miami, aunque escapa al ojo de la mayoría, es notoriamente popular.

En esta ocasión, se trata de Lowe's Home, una megaferretería en la calle 8 y la avenida 137 del SW que supo seducir a padres preocupados por la educación de sus hijos con una nueva escuela que, según ellos, tendría un excelente rendimiento académico.

De hecho, un correo electrónico anónimo que circuló entre padres en el suroeste del condado les prometía que la futura escuela ''competirá académicamente con Belén...'', y los instaba a ``convencer a un comisionado más que votara sí por el proyecto de Lowe's''.

La segunda aprobación del jueves pasado corresponde a un centro comercial y de oficinas de 600,000 pies cuadrados en la avenida 167 del SW y Kendall Drive. El tráfico es tan infernal en esa latitud que, ¿quién no va a morder el anzuelo de una nueva carretera?

''Este es el nivel de corrupción al que ha llegado la situación'', me comentó Patricia Wade, una ambientalista y agricultora en los Redlands. ``Ya no se trata de la solicitud [para mover el límite], sino de lo que [los urbanizadores] puedan dar a la gente para conseguir su apoyo, que no es necesariamente lo que están pidiendo en la solicitud''.

Pero, ojo, una vez que se empuja la frontera para un proyecto, no hay garantía de que los urbanizadores cumplan sus promesas.

Al menos eso nos enseña la experiencia. En el 2005, cuando se marcó un hito al aprobar por primera vez la expansión de la frontera en Hialeah, uno de los acicates era una planta de tratamiento de aguas del acuífero Floridan, que daba la impresión iban a subvencionar los urbanizadores. La Ciudad de Hialeah trató de negociar con el estado, pero el año pasado Tallahassee rehusó darle los $3 millones que había solicitado en el presupuesto. ¿Quién correrá con la cuenta? El Condado Miami-Dade.

Los comisionados condales son tan miopes que creen que nadie está prestando atención a lo que hacen, pero tienen sobre ellos una lupa nacional.

El lunes, en un reportaje que apoda al sur de la Florida ''Paraíso Pavimentado'', la revista Time escribió que la Comisión de Miami-Dade ``ha sido considerada desde hace mucho el cómplice más ávido de los urbanizadores''.

La prestigiosa revista menciona con nombre y apellido a José ''Pepe'' Díaz, ``quien está bajo investigación federal por presuntamente recibir regalos de urbanizadores por cuyos planes votó a favor. (El niega haber hecho algo impropio)''.

Otra, asegura Time, es Natacha Seijas, ``que en una reunión de la comisión manifestó que no le agradaban los manatíes... y encaró un voto de destitución en el 2006 (el cual derrotó) debido a quejas públicas de que también estaba muy apegada a los urbanizadores''.

Los otros comisionados a favor de ''la escuela y la carretera'' fueron Joe Martínez, Audrey Edmonson, Rebeca Sosa, Dorrin Rolle, Bruno Barreiro, Barbara Jordan y Javier Souto.

¡Qué suerte tuvieron de no aparecer en Time!

Lea mi última columna ''Naturaleza muerta'' sobre esta controversia en nuestro sitio digital:

www.elnuevoherald.com.


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