Ir a la Página Inicio > Opinión > Columnistas > Daniel Shoer Roth

Daniel Shoer Roth  

Xenofobia a la vista

Durante la II Guerra Mundial, el pastor luterano Martin Niemoller, un prominente activista antinazi en Alemania, escribió un poema que en una versión reza:

``Primero, vinieron por los comunistas,

y no protesté porque no era comunista.

Luego, vinieron por los judíos,

y no protesté porque no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas,

y no protesté porque no era sindicalista.

Luego vinieron por mí,

y no quedaba nadie para protestar por mí''.

Lo traigo a colación porque ninguna minoría es inmune al fanatismo que se empeña en humillar y despreciar razas, etnias, religiones y orientaciones sexuales. Por eso la indiferencia es contraproducente, especialmente ahora que una serie de crímenes recientes dan fe de que el virus del odio está latente en el sur de la Florida.

Cierto, nuestra comunidad se levantó sobre los cimientos de la tolerancia y el respetuo mutuo; de ahí que tantos inmigrantes hayamos encontrado un lugar. Pero esa esencia sagrada está amenazada por xenófobos, y una vez que se pierde, es difícil rescatarla.

Esta semana, unos sujetos aprovecharon el duelo colectivo de Yom Hashoá, el Día de Recordación del Holocausto, para pintar esvásticas en las paredes de una sinagoga en el norte de Broward.

Así son ellos, abominables y despiadados.

Días antes, en plena celebración de la Pascua Hebrea, otra sinagoga en Miami Beach sufrió un incendio y fue hurtada su Torá, los rollos sagrados de pergamino que contienen el Pentateuco. Aún se desconocen las causas del siniestro.

En marzo, un espeluznante crimen de odio que no recibió debida atención de las autoridades ni de los medios de comunicación, fue el asesinato de Simmie Williams, un adolescente gay en Fort Lauderdale que vestía de mujer en una zona roja cuando lo balearon dos hombres que le lanzaron epítetos homofóbicos. Al día siguiente, a Melbourne Brunner le dieron una paliza mientras denigraban su homosexualidad con lenguaje ofensivo en las afueras de un restaurante en Las Olas Boulevard, donde se encontraba con su pareja.

''Todo esto nos dice que el odio, el racismo y el antisemitismo son parte de la textura de nuestras comunidades, y por eso debemos ser proactivos en erradicarlos'', me comentó Andrew Rosenkranz, el director regional de la Liga Contra la Difamación.

La xenofobia data de mucho antes de la era bíblica, pero los expertos coinciden en que es una conducta aprendida del ser humano, no innata. De ahí que el mejor antídoto es la educación, especialmente en edad escolar, cuando suele germinar la intransigencia.

Pero en la Florida --que por tercer año consecutivo lidera a la nación en la cifra de ataques a desamparados--, la Legislatura aprobó el miércoles pasado, muy tardíamente --una injustificada demora de más de siete años--, una medida que si el gobernador Charlie Crist la hace ley, prohibirá que un niño sea amedrentado por otro [bullying] en las escuelas.

Los sociólogos y sicólogos han comprobado que los niños agresores y con prejuicios son generalmente quienes cometen los crímenes de odio cuando llegan a la adolescencia o a la adultez temprana. En el Estado del Sol, se perpetraron 216 delitos bajo esta clasificación en el 2006, el último año con estadísticas, según el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

''En las escuelas del sur de la Florida [la agresión] es un problema muy serio'', observó Stratton Pollitzer, el subdirector de Equality Florida, una organización que vela por los derechos de los gays. ``Aun con la ley aprobada, va a tomar tiempo en implementarse, porque no se trata simplemente de castigar a los agresores, sino también de prevenir los amedrentamientos del todo''.

La primera obligación de un gobierno es proteger del miedo a sus ciudadanos, en especial a los más vulnerables; de lo contrario no hay espacio para una democracia auténtica. Si éste o las mismas comunidades no doblan sus esfuerzos, comenzando con expresar más simpatía por las víctimas y sus familiares, la noción de convivir en armonía en una sociedad multicultural se desvanece. Yo soy parte de una minoría, y de otra, y de otra... y sé bien cómo se siente vivir con ese miedo.


¡Participe en la discusión!

El Nuevo Herald se complace en darle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestro periódico. Algunos de los comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario o en otras páginas de nuestro sitio. Queremos que participe en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer comentarios hirientes o fuera de orden. Muchas gracias por compartir sus comentarios. Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Presione aquí­ para hacerlo ahora mismo.