Es una variante a la noche de relax, con buenos tragos, cervezas importadas y de barril, una gran variedad de cocteles, shots y vinos, y buena música de DJ.
Side Bar ofrece una variante a la noche de relax, con buenos tragos, cervezas importadas y de barril, una gran variedad de cocteles, shots y vinos, y la buena música del DJ Juan San Martín. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
En la foto kathy y Leo disfrutan de una rumba que pasa por las más pegadas de Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Fonseca, Daddy Yankee, Juanes, Marc Anthony, Joe Arroyo, Fruko y sus Tesos, Shakira, Willy Colón, entre otros, y también complace a los amigos de la electrónica con buenas pero no extensas tandas de house y dance. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Una noche de viernes o sábado puede arrancar con una cena descomplicada en las instalaciones de Archie's, con sus pizzas gourmet, antipastos, carpaccios, brusche-ttas, calzonis, pastas y panninis; si lo que se busca es una movida relajada, las mesitas ubicadas en la parte de afuera del local, impregnadas con toda la energía de Brickell, las luces, la gente, y la energía en vivo del rock clásico anglosajón a cargo del guitarrista Mike Colucci son una buena opción. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Leandro, Mailen, Silvia y Frank disfrutan de Side Bar, que cuenta con una sencilla pero completa barra de tragos, una decoración descomplicada: muebles artesanales y cojinería blanca, paredes de ladrillo, pisos rústicos, velitas y pequeñas lámparas ubicadas alrededor del lugar y los ductos del aire acondicionado como parte del escenario. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Nicolle, Alex y Kristell son de la idea de que momentos como éstos deben quedar grabados. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
En una esquina que parece traída de Europa, este localcon tres ambientes, está dedicado a estudiar y degustar los mejores vinos, acompañados de buena música. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Kristel y Nicole. Side Bar es un buen lugar para celebrar cumpleaños o eventos privados, por su ambiente acogedor y descomplicado; la cita puede ser después del trabajo con los amigos, comida juntos en Archie's, un buen trago y a bailar se ha dicho. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Felix y Jackie disfrutan de una noche inolvidable. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Sandra y Mike le ponen ritmo a la charla. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
A Estefany, Daniela y Dinah les basta con ser bellas. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Envidiado Tony entre admirables Mónica y Terry. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
La bartender Alexandra prepara unos ricos tragos en Side Bar. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Billy y Viviana en Side Bar en Brickell. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Mike y Sandra JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Christy, Charles y Millie JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Dan y Lorena JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Ray, Joyce y Pedro JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Daylin y Ana. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Bethy y Frank JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Leandro y Mailen. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald
Una noche de viernes o sábado puede arrancar con una cena descomplicada en las instalaciones de Archie's, con sus pizzas gourmet, antipastos, carpaccios, brusche-ttas, calzonis, pastas y panninis; si lo que se busca es una movida relajada, las mesitas ubicadas en la parte de afuera del local, impregnadas con toda la energía de Brickell, las luces, la gente, y la energía en vivo del rock clásico anglosajón a cargo del guitarrista Mike Colucci son una buena opción. JULIO A. MARTINEZ/Para el Nuevo Herald